La calidad del aire lleva tres años mejorando en Barcelona, aunque sigue lejos de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Lo sabemos desde comienzos de este año, con el informe de la Agencia de Salud Pública de 2025. Este domingo, la Agencia municipal ha publicado un comunicado que pone la lupa en las escuelas de la ciudad y apunta que “la fuerte reducción de la concentración de dióxido de carbono (No2) en el aire de la ciudad”, cuyo principal responsable es el tráfico, también ha impactado en los centros educativos: “Entre 2018 y 2025 la exposición al NO2 en el exterior de las escuelas se ha reducido un 40%”. La agencia señala el interés en conocer la calidad del aire en estos entornos porque los menores de la ciudad son una población especialmente sensible a los efectos perjudiciales de la contaminación y pasan muchas horas en la escuela. De hecho, fue en Barcelona donde nació la Revuelta Escolar, el movimiento de escuelas contra la contaminación de sus entornos.En la ciudad, en los últimos años ha sido determinante para la mejora de la calidad del aire la práctica desaparición de los vehículos más contaminantes (los diésel más viejos) y la renovación del parque forzada por la Zona de Bajas Emisiones. Pero los expertos miran a las recomendaciones de la OMS y llaman a una reducción drástica del tráfico urbano.El informe de salud del año 2025 muestra que todas las escuelas están dentro de los actuales límites que marca la legislación europea actual (40 microgramos de NO2 por metro cúbico), pero solo un 26% de los centros de primaria cumplirían con el nivel previsto para 2030 (20 microgramos) y ninguna cumple con el nivel que recomienda la OMS (10 microgramos).Como siempre, los indicadores van por barrios y el nivel de exposición varía según los distritos, en función del nivel de tráfico que soportan. Los dos distritos donde la exposición a la contaminación en los entornos escolares es mayor son los más céntricos: Ciutat Vella y el Eixample, donde se ubica la estación pegada al tráfico que peores niveles detecta. Y los que menos, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi.Pese a las mejoras, la Agencia de Salud Pública recuerda que se estima que los niveles de contaminación del aire de 2025 son responsables, cada año, del 7% de las muertes en la ciudad, el 30% de los casos de asma infantil y el 10% de los nuevos casos de cáncer de pulmón. Porcentajes, todos, que se han reducido hasta la mitad en el caso de las muertes desde 2018. “Este impacto sobre la salud se reduciría todavía más si Barcelona cumpliera con los límites legales para 2030″, advierte el comunicado, que defiende que la mortalidad asociada a la contaminación caería un 27%, los nuevos casos de asma infantil un 17% y los nuevos casos de cáncer de pulmón un 29%.La agencia aplaude las mejoras, pero advierte de que la calidad del aire sigue comportando “una carga de enfermedad considerable” y llama a seguir reduciendo la contaminación (también los indicadores de partículas) para poder cumplir la normativa prevista para 2030. El informe citado concreta recomendaciones como la reducción de la movilidad motorizada, potenciar el transporte público, los desplazamientos activos, la proximidad y el teletrabajo. Y “continuar mejorando el diseño urbano con medidas que limiten el uso del vehículo privado, sobre todo en las zonas más contaminadas”. “La reducción global del tráfico es la medida con un mayor impacto positivo sobre la salud, tanto por la mejora de la calidad del aire como por los beneficios asociados, como la disminución del ruido, de las lesiones del tráfico y el incremento de espacios urbanos más saludables”, añade.
La contaminación por el tráfico en torno a las escuelas de Barcelona se ha reducido un 40%
Los indicadores mejoran entre 2018 y 2025, pero la Agencia de Salud Pública llama a seguir limitando la movilidad en coche








