Es importante considerar la participación de las mujeres en toda su diversidad en el mercado laboral ahora. Como es conocido, las mujeres entraron en el mercado del trabajo con atraso en relación con los hombres y se concentran en áreas diferentes. Si bien esto sufrió cambios y variaciones a lo largo de los años, desde la asunción de la presidencia de Javier Milei sufrió deterioros muy importantes que analizaremos. Las mujeres predominaban en el sector público, algo que se registra desde hace muchos años. Según el Indec el 24,8% de las mujeres de entre 35 y 50 años trabajaban en el sector público, mientras que solo el 14% de los varones en ese grupo de edad lo hacía en ese sector. Esto se explica por la mayor participación de mujeres en el sector de servicios básicos como es la educación, la salud y otros sectores sociales, que mayoritariamente asumía el Estado nacional y los provinciales. En el área de educación, en el nivel primario las maestras fueron durante años las principales empleadas, muy raramente se registraba la designación de un maestro varón, algo que no ha varió mucho a lo largo de la historia de la educación en el país. A nivel secundario la situación cambia, la participación de unos y otras es similar. En el área de la salud también en los niveles inferiores o base de la pirámide laboral, predominan las mujeres, mientras que a medida que se avanza en la pirámide de colocación disminuyen las mujeres y en la cúspide predominan ampliamente los varones. Cabe destacar que esos niveles son casi exclusivos ocupados por varones. Situación similar se registra en otros servicios sociales, donde las mujeres predominan en los niveles inferiores de la actividad. En todos estos campos las mujeres empleadas tienen un nivel educacional menor que los varones, que ocupan los empleos de mayor calidad e ingreso. El otro sector donde participan las mujeres mayoritariamente es en el sector informal, especialmente, en el área de cuidados como trabajadoras del hogar y cuidadoras de niños, enfermos y/o ancianos. La política del Gobierno a partir de diciembre 2023 de disminuir el Estado nacional, implicó el cierre de sectores y la eliminación de puestos de trabajo ya sea promoviendo el retiro voluntario o simplemente limitando los contratos. Esto se tradujo en un achicamiento del sector público nacional que en el período 2023-25 se redujo en un 10% según la Encuesta Permanente de Hogares, con la consiguiente reducción de la recaudación. En el artículo de 50/50 en el diario PERFIL del 25/1/2026 se dice que “el total del gasto primario del sector público nacional bajó en 2025 un 27,1% sobre 2023…” y si bien esto se debió en mayor medida a la suspensión del gasto en obra pública, también incluye la reducción del gasto en personal. Esta reducción de personal afectó más a mujeres que hombres, debido al peso relativo diferente de unas y otros en ese sector como se señaló al comienzo de esta columna. Esas personas desempleadas pasaron principalmente al sector informal en el caso de las mujeres, mientras que la mayoría de los varones se incorporó en el sector privado, con la gran diferencia de contar con la seguridad social e incluso en muchos casos mejores salarios. Las mujeres se refugiaron en el sector informal, principalmente de servicios personales o el servicio doméstico e incluso muchas en actividades de cuidado no remuneradas de cuidado en sus casas
Las mujeres en el mercado laboral, en el país hoy
Es importante considerar la participación de las mujeres en toda su diversidad en el mercado laboral ahora. Como es conocido, las mujeres entraron en el mercado del trabajo con atraso en relación con los hombres y se concentran en áreas diferentes. Si bien esto sufrió cambios y variaciones a lo largo de los años, desde la asunción de la presidencia de Javier Milei sufrió deterioros muy importantes que analizaremos. Las mujeres predominaban en el sector público, algo que se registra desde hace muchos años. Según el Indec el 24,8% de las mujeres de entre 35 y 50 años trabajaban en el sector público, mientras que solo el 14% de los varones en ese grupo de edad lo hacía en ese sector. Esto se explica por la mayor participación de mujeres en el sector de servicios básicos como es la educación, la salud y otros sectores sociales, que mayoritariamente asumía el Estado nacional y los provinciales. En el área de educación, en el nivel primario las maestras fueron durante años las principales empleadas, muy raramente se registraba la designación de un maestro varón, algo que no ha varió mucho a lo largo de la historia de la educación en el país. A nivel secundario la situación cambia, la participación de unos y otras es similar. En el área de la salud también en los niveles inferiores o base de la pirámide laboral, predominan las mujeres, mientras que a medida que se avanza en la pirámide de colocación disminuyen las mujeres y en la cúspide predominan ampliamente los varones. Cabe destacar que esos niveles son casi exclusivos ocupados por varones. Situación similar se registra en otros servicios sociales, donde las mujeres predominan en los niveles inferiores de la actividad. En todos estos campos las mujeres empleadas tienen un nivel educacional menor que los varones, que ocupan los empleos de mayor calidad e ingreso. El otro sector donde participan las mujeres mayoritariamente es en el sector informal, especialmente, en el área de cuidados como trabajadoras del hogar y cuidadoras de niños, enfermos y/o ancianos. La política del Gobierno a partir de diciembre 2023 de disminuir el Estado nacional, implicó el cierre de sectores y la eliminación de puestos de trabajo ya sea promoviendo el retiro voluntario o simplemente limitando los contratos. Esto se tradujo en un achicamiento del sector público nacional que en el período 2023-25 se redujo en un 10% según la Encuesta Permanente de Hogares, con la consiguiente reducción de la recaudación. En el artículo de 50/50 en el diario PERFIL del 25/1/2026 se dice que “el total del gasto primario del sector público nacional bajó en 2025 un 27,1% sobre 2023…” y si bien esto se debió en mayor medida a la suspensión del gasto en obra pública, también incluye la reducción del gasto en personal. Esta reducción de personal afectó más a mujeres que hombres, debido al peso relativo diferente de unas y otros en ese sector como se señaló al comienzo de esta columna. Esas personas desempleadas pasaron principalmente al sector informal en el caso de las mujeres, mientras que la mayoría de los varones se incorporó en el sector privado, con la gran diferencia de contar con la seguridad social e incluso en muchos casos mejores salarios. Las mujeres se refugiaron en el sector informal, principalmente de servicios personales o el servicio doméstico e incluso muchas en actividades de cuidado no remuneradas de cuidado en sus casas








