Son las 11 de una mañana fresca de abril de 2010. Nos espera el cineasta Gerardo Olivares en la plaza de Cardeña. Allí nos ha citado para hacerle una entrevista sobre su prolífica y admirable trayectoria profesional. Entramos en un bar, tomamos asiento y pedimos un café con leche. Viene acompañado de un señor menudo vestido con un chaleco de cazador. Arranca la grabadora y Gerardo Olivares va desgranando la increíble historia que protagoniza su próxima película.

El filme rescata la insólita odisea de un niño de posguerra que logra sobrevivir durante doce años en mitad de Sierra Morena acogido por una manada de lobos. La sorprendente historia apareció incluida en un amplio reportaje publicado en El País sobre niños salvajes. Y, entre todas ellas, figuraba el caso asombroso de Marcos Rodríguez Pantoja, el niño lobo que fue encontrado en los años sesenta en la serranía de Fuencaliente, a escasos 18 kilómetros de donde nos encontramos.

Justo por esa razón se encuentra en Cardeña con el equipo de grabación. Ya solo les queda rodar los últimos planos de primavera. A la cuarta pregunta sobre la inaudita historia que está relatando, Gerardo Olivares se gira a su izquierda, señala al señor del chaleco de cazador y dice: “Pregúntele a él. Yo no he vivido entre lobos”.