La situación actual de la vivienda en nuestro país dificulta la vida cotidiana a diferentes sectores de la sociedad de nuestro país. Si bien los principales damnificados de la subida irrefrenable de precios son los jóvenes, otros grupos también encuentran dificultades para subsistir en el presente mercado inmobiliario. Los pensionistas son un buen ejemplo de ello. En este sentido, cada vez más jubilados encuentran una alternativa en el alquiler de vivienda. Y es que la adquisición de un hogar se posiciona cada vez más lejos de sus posibilidades económicas, dejando progresivamente menos opciones entre los usuarios rodeados de este contexto. Sin embargo, esta opción no queda exenta de múltiples quebraderos de cabeza. TE PUEDE INTERESAR Y es que cada vez son más los ciudadanos de edad avanzada los que comparten piso con varios inquilinos de manera simultánea. Se trata de un problema estructural que cada vez afecta a más individuos y que encuentra su origen en las bases del sistema. Así lo denuncian pensionistas en esta situación, como Tomasa, de 70 años. “No me da para un piso propio. No es un problema mío, es un problema de la sociedad”, expone. Escenario preocupantemente frecuente A través del medio Antena 3, esta pensionista apunta al origen de este escenario tan común en nuestro país en los últimos años. Y es que su reducida pensión no le da la oportunidad de participar en un mercado con unos precios tan elevados, así como el alquiler de una vivienda completa. Es por ello que se ve obligada a compartir piso con otros individuos. TE PUEDE INTERESAR “Cobro 650 euros de pensión. Y pago 250 por la habitación. Comparto el cuarto de baño con dos hombres. Les tengo puesto un trapito para cuando hacen pipí”, expone Tomasa con cierta ironía. Ella comparte la vivienda con otros tres inquilinos, además de verse obligada a citar al medio en el exterior de la vivienda bajo las normas de su casera. Muchas de estas personas se encuentran entre la espada y la pared debido a la finalización de su contrato, momento en el que los propietarios incrementan el precio de las habitaciones ofrecidas hasta cifras inasumibles por los actuales residentes. Y es que la preocupación de esta realidad es máxima ante la ausencia de medidas para revertirla a corto plazo. La situación actual de la vivienda en nuestro país dificulta la vida cotidiana a diferentes sectores de la sociedad de nuestro país. Si bien los principales damnificados de la subida irrefrenable de precios son los jóvenes, otros grupos también encuentran dificultades para subsistir en el presente mercado inmobiliario. Los pensionistas son un buen ejemplo de ello.