Si algo ha traído esta nueva era gastronómica es la ausencia de un único estilo dominante. En una misma ciudad conviven restaurantes de alta cocina con casas tradicionales o tabernas, griegos con japoneses, senegaleses con peruanos y, así, un sinfín de culturas y escuelas culinarias. Para ese nuevo comensal, cada vez más ansioso por descubrir otras gastronomías, entrar en un restaurante de una cultura que desconoce puede resultar confuso al no disponer de referencias claras. Al final, acaba recurriendo al eficaz reduccionismo de preguntarse si está rico o no. ¿Cómo saber si ese ceviche, pad thai o ramen de la esquina sigue los cánones auténticos de la receta? ¿Y hasta qué punto importa? En el caso de la cocina tailandesa, ha sido el propio gobierno de Tailandia el que ha tomado la iniciativa. Desde 2001, Thai SELECT funciona como un sello oficial concedido por el Ministerio de Comercio del país para certificar restaurantes tailandeses dentro y fuera de sus fronteras. El sello se cimenta sobre el sabor, la presentación, la calidad de los ingredientes y el conocimiento del recetario. Desde 2025, Thai SELECT ha adoptado el formato de estrellas. En España solo 32 restaurantes disponen de este reconocimiento. Una estrella distingue a los establecimientos que se rigen por la cocina tradicional, con un servicio más casual; dos estrellas, a aquellos que, además de respetar el recetario, ofrecen un buen servicio y un ambiente diferenciador; la tercera, aunque en España ningún restaurante dispone de ella, reconoce a los establecimientos en los que la experiencia gastronómica alcanza un nivel superior. En Oviedo, Vatinee Loaharatana es una de esas personas que llenan el espacio solo con su presencia. Carismática, buena anfitriona y elegante, nació en Bangkok el día del Año Nuevo tailandés, el 14 de abril de 1982. Su trayectoria hasta llegar a Bangkok 14 (Asturias, 22), su restaurante en Oviedo, reconocido con una estrella Thai SELECT desde 2025, está llena de divergencias. Aunque siempre se sintió cómoda cocinando infinidad de platos junto a su abuela, Thaksina Loaharatana, cuando le tocó escoger su futuro profesional, se dio de bruces con la negativa de sus padres a que estudiara cocina. En contra de sus deseos, estudió Económicas en Bangkok y, una vez terminada la carrera, se mudó a Londres, donde estudió cocina mientras trabajaba en un restaurante tailandés haciendo rollitos. Fue en la capital inglesa donde se enamoró de un asturiano, una relación que terminó llevándola a Oviedo. “Cuando llegué a Asturias no entendía nada. Muy poca gente hablaba inglés; todo me parecía pequeño, pero al final me adapté y me acabó gustando”, comenta Loaharatana, sentada en un taburete de su restaurante ovetense. Poco a poco aprendió castellano y empezó a trabajar en una tienda de ropa. Pero la idea de tener su propio restaurante, que había empezado a tomar forma mientras hacía rollitos en Londres, nunca desapareció. Finalmente, en 2022, dejó la tienda de ropa y regresó a Tailandia para profundizar de nuevo en su recetario y sus técnicas. Allí, en Bangkok, estudió en la escuela de cocina Puang Dinakara, especializada en cocina tradicional y cocina real tailandesa —nombre que recibe la tradición culinaria desarrollada en la corte de la monarquía siamesa—. A su regreso, un año después, abrió Bangkok 14 en Oviedo. No fue hasta 2025 cuando recibió la primera visita de un inspector enviado por la Embajada de Tailandia, a la que siguió una segunda. Esta vez, el inspector se presentó y revisó todos los ingredientes y las recetas. Meses después recibió el reconocimiento con una estrella en Thai SELECT. Ya en la cocina, Vatinee Loaharatana, junto a su cocinera, también tailandesa, Pimraphat Pilawan, despliega sobre la mesa de trabajo una infinidad de ingredientes de su país, como la galanga, el lemongrass o el coco. La cocina tailandesa se construye precisamente sobre esos contrastes entre el picante, la acidez, el dulzor, las hierbas frescas y los aromas intensos. Para algunas de esas hierbas, el restaurante colabora con El Huerto Don Horione, donde les cultivan diferentes variedades de albahaca de su tierra, espinacas tailandesas o chiles, entre otros productos. Todo ello da como resultado clásicos de la cocina tailandesa que han encontrado público en Asturias sin necesidad de adaptar las recetas al gusto occidental. Más allá del icónico pad thai, a 15,90 euros, también aparecen en su carta otras elaboraciones menos conocidas, como el ped ma kham —pato glaseado con salsa de tamarindo—, a 20 euros, o la tom kha kai —sopa de pollo con leche de coco y galanga—, a 14,90 euros. En Barcelona, junto al Paseo de Gràcia, Thai Barcelona Royal Cuisine (Diputació, 273) presume de ser uno de los precursores de esta cocina en nuestro país. Abierto en 1998 y especializado en cocina real tailandesa, es, junto con Thai Garden de Madrid (Añastro, 48), uno de los dos únicos restaurantes galardonados con dos estrellas Thai SELECT. “Aquí entendemos que la autenticidad no consiste únicamente en cocinar recetas tailandesas, sino en respetar el origen de esas recetas, sus ingredientes, sus técnicas y la cultura que existe detrás de ellas”, comenta Yo Suki Arbia, actual gerente. Sobre la segunda estrella, lo tiene claro. “La primera nos viene por la gastronomía; la segunda, por el ambiente. Hemos intentado recrear un restaurante fiel a la cultura tailandesa”. Aunque es consciente de que la mayoría de sus clientes llegan buscando precisamente esa cocina reconocible, el restaurante ha comenzado también a incorporar la evolución contemporánea de la gastronomía tailandesa. Para ello, Suki viaja con frecuencia a Tailandia, donde visita restaurantes y conoce el trabajo de nuevas generaciones de cocineros. Otra de sus particularidades es que, desde hace 28 años, todo el personal del restaurante es tailandés. “Muchos de ellos empezaron aquí y luego montaron en Barcelona sus propios restaurantes más pequeños, algo que nos enorgullece”, comenta Suki. Con un tiquet medio a la carta de aproximadamente 40 euros por persona, el restaurante también dispone de un menú degustación a 52 euros que recorre buena parte de su cocina a través de platos como los poh pia —rollitos de verduras— o el pla nung see —pescado fresco al vapor con jengibre, fideos y salsa de ostra—. Al final, quizá la pregunta no sea qué es auténtico o qué merece llamarse tradición en gastronomía, sino si la tradición es realmente algo estático o, por el contrario, un concepto dúctil, construido con el tiempo y susceptible de ser regulado, certificado o incluso institucionalizado por un organismo oficial. ¿Puede un shawarma del Raval o de Lavapiés convertirse, dentro de cincuenta años, en parte de la cocina tradicional de esos barrios? Y, si no puede, ¿cuánto tiempo y cuántas generaciones hacen falta para que algo deje de parecernos ajeno y empecemos a considerarlo propio?
Cómo saber si un restaurante tailandés es tradicional: el sello de la embajada que lo certifica
El sello Thai SELECT, concedido por el Ministerio de Comercio del país, certifica restaurantes tailandeses dentro y fuera de sus fronteras









