Construyendo ideasHoy muchos se escandalizan por la incursión del narcotráfico en la política.
En Guatemala estamos cansados de que el narcotráfico y su incursión en la política nos sigan robando la paz, debilitando las instituciones y condicionando el rumbo del país.
Buena parte de los retrocesos que padecemos no pueden entenderse sin hablar de corrupción, de instituciones permeables al crimen organizado y de estructuras delictivas que aprendieron a convertir dinero ilícito en influencia y la influencia en poder.
El narcotráfico dejó hace mucho de ser únicamente un problema de drogas, rutas clandestinas o capturas. Cuando el dinero criminal logra acercarse a la política, influir en decisiones o proteger intereses, deja de ser solamente un problema de seguridad.
Se convierte en un problema de Estado.








