La ley que hoy se discute en el Senado es importante. Es una deuda histórica. Una petición añeja de las familias de las víctimas y organizaciones de la sociedad civil, del sistema de Naciones Unidas, de la Convención Belém do Pará, de la sentencia de Campo Algodonero. Es, también, una de las promesas de campaña de Claudia Sheinbaum.