0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialTomo prestado el título de la novela de Gonzalo Torné para hablar de uno de los daños colaterales del verano. Estamos a las puertas de septiembre, ese mes en el que los despachos de familia suelen registrar su pico anual de consultas de divorcio –y este año con aniversario: el 7 de septiembre se cumplen 45 años del primer divorcio tras la supresión franquista de la ley republicana–. La convivencia intensiva actúa como prueba de fuego y muchos cónyuges acaban en la unidad de quemados, en vías ya de mutar a excónyuges. Porque, sin la rutina como amortiguador de las tensiones diarias, las diferencias que se habían apartado por falta de tiempo se vuelven irremediablemente visibles y a veces insalvables. NATHANAEL KIEFERUn plato hecho añicos, un tejido desgarrado, la amputación de una parte vital… Estas imágenes se usan para ilustrar el desmoronamiento de una relación y sus estragos. Y si al principio la firma del divorcio parece el punto más doloroso, después llegan otros momentos no menos incómodos. Claire Marin, en Rupturas, compara las ataduras emocionales que perduran tras la ruptura con “miembros fantasma” que siguen doliendo. Rachel Cusk, en Despojos, recurre al “vertido de petróleo” para nombrar el odio entre quienes una vez se amaron, y describe ese momento, al final de una relación, en que se pierde la cortesía como un dique que acaba cediendo. Leslie Jamison cuenta en Astillas que llegó a disculparse con un amigo por haberlo metido en el “desastre de Chernóbil de mi divorcio”.La convivencia intensiva en verano es una prueba de fuego para muchos cónyugesOtras imágenes hablan del peso y del vértigo: el remolcador que arrastra una barcaza cargada de tristeza, la trampilla al vacío que de pronto se abre dentro de uno…Tanta metáfora delata que el divorcio es, ante todo, una cuestión de relato, y por eso la literatura es terreno fértil para pensarlo. Antes de la separación, cada una de las partes va creando un expediente con todos los agravios para el juicio incesante, tanto mental como en voz alta, al que somete al otro, hasta el punto de invocar la hemeroteca : mensajes de WhatsApp o frases de cartas, afrentas revividas, descuidos rescatados... Para reconstruirse después, también hará falta crear un nuevo relato, porque una ruptura tiene mucho que ver con la capacidad de imaginar.
Divorcio en el aire, por Marta Rebón
Tomo prestado el título de la novela de Gonzalo Torné para hablar de uno de los daños colaterales del verano. Estamos a las puertas de septiembre, ese mes en el que los despachos de familia suelen registrar su pico anual de consultas de divorcio –y este año con aniversario: el 7...







