Análisis Exclusivo suscriptores La emergencia dejó 8.600 inmuebles afectados solo en Cali. Incertidumbre de propietarios sin seguros y de quienes esperan indemnizaciones.Así quedó el apartahotel Molino Rojo, más conocido como el motel de la autopista Suroriental. Foto: Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOPERIODISTA22.08.2026 18:48 Actualizado: 22.08.2026 18:57

La tierra rugió en Cali y, en pocos segundos, redujo a una montaña de escombros la mitad del apartahotel Molino Rojo. Así, 22 años de historias se desvanecieron sepultadas entre los escombros; un rincón tradicional que solía albergar pasillos alfombrados y cuerpos fugaces envueltos en luces vibrantes de neón rojizo. LEA TAMBIÉN El edificio, erigido en 2004 y conocido más como el antiguo motel de la autopista Suroriental con carrera 39, representaba el patrimonio de Marleny Cuenca y Paulo Antonio Cárdenas, dos adultos mayores que lo construyeron a pulso en esas calles del barrio Olímpico. Fue un esfuerzo ininterrumpido con el que sacaron adelante a una familia entera, incluyendo a sus hijos y a sus nietos. LEA TAMBIÉN Pero el sismo con una furia de 7,4 los despojó de su sustento, del fondo de su vejez y del motor de los suyos. Al regresar por primera vez al sitio del desastre, doña Marleny contempló las ruinas con el alma rota. Las lágrimas brotaban sin tregua mientras caminaba sobre los restos de su vida, esquivando la torre agrietada que aún desafía la gravedad con amenaza de derrumbe y cuyo futuro sería el de la demolición para evitar una tragedia mayor, de acuerdo con algunos funcionarios de la Alcaldía que estuvieron inspeccionando el lugar.Así quedó el apartahotel Molino Rojo, más conocido como el motel de la autopista Suroriental. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPO—Es muy triste ver cómo todo lo que se trabajó ahora no es nada. Esto es una devastación total —murmuró doña Marleny con la voz quebrada—. Sé que debo sentirme agradecida con Dios, y mi esposo y yo lo estamos, porque el terremoto no dejó más víctimas aquí. Lamento profundamente la muerte de una persona y le extiendo mis condolencias a su familia, pero gracias a Dios no murió más gente y fueron sacadas con vida siete más del local. LEA TAMBIÉN Con el peligro latente sobre su cabeza, doña Marleny dio media vuelta y continuó su paso lento, asimilando que su santuario de cemento ya era parte del pasado.Sin embargo, para ella y su pareja, la peor réplica de la tragedia no provino de la naturaleza, sino de la miseria humana.Mientras el polvo aún asfixiaba el sector y las autoridades con los organismos de socorro intentaban estabilizar la zona en esa primera semana de caos y angustia en Cali, escarbando entre las ruinas para hallar a los sobrevivientes, un grupo de delincuentes armados y con los rostros cubiertos irrumpió en el apartahotel colapsado.Así quedó el apartahotel Molino Rojo, más conocido como el motel de la autopista Suroriental. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOCon pañoletas y la velocidad de los buitres caminaron por encima de las grietas estructurales con la única intención de saquear. "Eran unos hombres que ocultaban la cara y hasta estaban armados. No les importó y se entraron, a pesar de que el edificio se podía caer", expresó. LEA TAMBIÉN La señora contó que los rufianes entraron por la parte trasera y se llevaron aires acondicionados, toallas, televisores, ropa de cama y hasta el producido del día anterior. "Se llevaron el dinero de lo que se había trabajado con el esfuerzo de siempre". Marleny calló. No recuerda cuánta plata había. Solo repite que no hubo misericordia de su condición ni del riesgo inminente de un desplome total.Al ser cuestionada sobre el futuro de su hogar, la respuesta de la mujer dejó en evidencia el desamparo absoluto en el que su familia quedó sumida: "No sabemos qué hacer. No es fácil para mi ni para mi esposo pensar en arrancar un negocio de cero porque somos adultos mayores". Para ellos, el suelo se abrió dos veces.Así quedó el apartahotel Molino Rojo, más conocido como el motel de la autopista Suroriental. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOEl drama cala aún más hondo en las vidas de la pareja ante la total ausencia de un respaldo financiero: familiares y allegados confirmaron que el establecimiento no contaba con una póliza de seguro contra terremotos o colapsos. Sin una indemnización que amortigüe el impacto, la pérdida es absoluta. A sus años, Marleny y Paulo enfrentan el reto más amargo de su historia: ver cómo el tesón de más de dos décadas se esfumó en un parpadeo, dejándolos desamparados. "Esperamos ayuda. No sabemos qué hacer", insistió. "Mi esposo está enfermo y no tengo edad para sacar más fuerzas porque debo cuidarlo", comentó . LEA TAMBIÉN Ella es Diana Duarte, una de las damnificadas del terremoto en Cali. Foto:Carolina Bohórquez / EL TIEMPODesplazados en la misma ciudad por el desastreEl drama del sismo en Cali, no obstante, se divide en dos frentes igual de dolorosos: el de quienes lo perdieron todo por carecer de seguros y el de quienes, pagando rigurosamente una póliza comercial y habitacional, entran a un laberinto sin salida legal. Este último es el caso de Diana Duarte, una mujer de 44 años que personifica el milagro y la tragedia de la catástrofe en el norte de la ciudad.Hace más de una década, la ingeniera comercial bumanguesa eligió la capital del Valle del Cauca para echar raíces y levantar a una familia. En ese entonces llegó sola a Cali y aunque al principio la ciudad la recibió con golpes de inseguridad —le robaron sus joyas en un apartaestudio en Altos de La Cumbre y luego le desocuparon otro apartamento— su amor por la 'Sucursal del Cielo' quedó intacto.Ella es Diana Duarte, una de las damnificadas del terremoto en Cali. Foto:Carolina Bohórquez / EL TIEMPO"Me han pasado cosas pesaditas, pero aún así uno quiere esta ciudad. Cali es un buen vividero y la gente es muy linda", comentó.Con el deseo de encontrar estabilidad y protección, Diana puso los ojos en el conjunto residencial Mirador de las Flores, en la calle 67 con avenida 4B, una zona de alta valorización en el norte caleño que le permitía estar cerca de sus oficinas en Centroempresa.Hace 12 años depositó todas sus esperanzas en un futuro y compró allí su apartamento en el sexto piso por 190 millones de pesos, financiado con un crédito hipotecario a 15 años con Axa Colpatria que aún espera terminar de pagar en el 2028. Era el sueño cumplido de la casa propia, un patrimonio con piscina y comodidades que compartía con su hija de 4 años y su perrita Lulú en ese inmueble de un poco más de 60 metros cuadrados.Segundos de pánico en el sexto pisoPero el sismo transformó el hogar ideal en una estructura bajo sospecha. Diana recordó el pánico de verse atrapada en las alturas mientras la edificación crujía en aquel 10 de agosto. No intentó huir por las escaleras; el miedo y la responsabilidad la paralizaron en medio del vaivén del terremoto."No bajé los seis pisos, pues con una mano cargaba a mi hija y con la otra apretaba la correa que le alcancé a poner a Lulú. Estuve de pie todo el tiempo", señaló.Hoy, el apartamento está desocupado y ella es una desplazada más entre millares en Cali que tienen sus hogares derribados o con colapsos parciales y otras averías. Los pasillos del conjunto, habitualmente llenos de vida, lucen desiertos y acordonados. LEA TAMBIÉN Diana contó que el piso se movió con tanta fuerza que se desquebrajó, así como paredes, y el techo quedó con las huellas del movimiento telúrico.Velatón para rendir homenaje a las víctimas del terremoto en Cali, 21 de agosto del 2026 Foto:Juan Pablo RuedaLos informes de peritos de la aseguradora que ya la visitaron y otros que ella y en el conjunto han buscado dieron un parte de tranquilidad parcial: los evaluadores confirmaron que no se evidencian daños estructurales graves en las vigas o columnas principales del edificio, lo cual descartaría un colapso inminente. Sin embargo, la habitabilidad sigue suspendida. La mampostería, las paredes divisorias y las áreas comunes sufrieron fisuras severas que deben ser intervenidas, además de reforzar los cimientos en esta construcción de no más de 12 años de estar en pie. LEA TAMBIÉN Ante este escenario, la administración del conjunto tomó una postura tajante para blindarse legalmente: emitió una circular informando que todavía no se puede dar la certeza de que el lugar sea habitable y que cualquier persona que decida quedarse o ingresar lo hace bajo su propia y estricta responsabilidad.Afectaciones en Cali por terremoto el 10 de agosto. Foto:Juan Pablo Rueda / EL TIEMPOTras el desalojo preventivo, Diana y su pequeña hija buscaron refugio inmediato con los padrinos de la menor en el barrio Santa Mónica Residencial, donde los daños fueron menores. Sin embargo, este albergue es una solución con fecha de vencimiento."No puedo quedarme de manera indefinida porque da pena y no puede ser; estoy pensando en un alquiler por Airbnb, buscando que el recurso de la aseguradora alcance para ello. Pero entonces, ahorita es una incertidumbre hasta dónde van ellos a reconocer. No tengo dinero para irme a otro sitio. También estoy buscando una bodega, pero todo eso cuesta. No hay ni cajas y tampoco ha sido sencillo conseguirlas hasta que una persona me las dio", añadió la damnificada.Cali noche de terremoto Foto:EL TIEMPOAunque Diana ha insistido a Axa Colpatria en tener celeridad debido a la vulnerabilidad de su hija pequeña, se topó con una realidad desbordante: la aseguradora le informó que enfrenta más de 6.000 reclamaciones activas debido al impacto del terremoto en las distintas ciudades afectadas. LEA TAMBIÉN Terremoto en Colombia. Cali fue una de las ciudades más afectadas. Foto:Samir RojasAun así, la persistencia de Diana dio frutos y logró recibir la visita técnica de miembros de la compañía. El perito evaluador tomó medidas, levantó planos y le entregó un cálculo inicial que desnudó la cruda realidad económica de la emergencia."De la Axa Colpatria ya vinieron. El señor revisó y me dijo: 'Yo le pongo a esto un arreglo de unos 20 millones de pesos'". Pero no hay claridad sobre cómo sería ese pago, además está también la administración del conjunto residencial en 500.000 pesos al mes. LEA TAMBIÉN Diana sostuvo, de nuevo, no disponer de ese flujo de caja en este momento. El proceso exige ahora una serie de trámites donde el afectado debe asumir el rol de contratista en medio de la crisis."Ellos hacen como su presupuesto. El señor explicaba, con los datos que se llevan hacen un presupuesto, le piden a uno una cotización y comparan, que no esté tan desviada la cotización de lo que ellos han presupuestado. Pero no sé. Uno no sabe, eso también tiene un deducible, uno no sabe todavía cuánto va a ser", agregó.El drama financiero es doble para ella. Por un lado, Diana enfrenta el gasto inmediato de buscar un alojamiento temporal —como el Airbnb que planea—, lo que altera por completo su presupuesto mensual de subsistencia. Por el otro, la obligación con el banco no se detiene. Aunque el apartamento esté vacío, agrietado e inaccesible, las cuotas mensuales del crédito hipotecario siguen corriendo de forma obligatoria y automática mes a mes.A este laberinto financiero se le suman las dilaciones en los peritajes técnicos requeridos por la compañía de seguros para certificar la "pérdida total" o la "habitabilidad" del predio, y las costosas cláusulas de deducibles por eventos sísmicos que se vuelven impagables para una ciudadana damnificada. Para Diana Duarte, la pesadilla no terminó, a pesar de que sobrevivió al terremoto.Asesorías con aseguradoras sobre los pasos a seguirEl alcalde de Cali, Alejandro Eder, aseguró: “De los 8.600 inmuebles afectados, ya hemos censado 1.100; cerca del 55 % presenta afectaciones estructurales y alrededor del 20 % tendría que ser demolido”.Ante este cúmulo de dudas, la directora de Función Pública delegada de la Cámara de Comercio de Cali (CCC), la abogada Ana Lengua, dijo que en el primer piso de la entidad donde funciona el Centro de Crecimiento Empresarial sobre la calle 8, la ciudadanía puede acercarse a aclarar dudas con representantes de diferentes aseguradoras. La abogada explicó que estas compañías han mostrado su disposición en pagar, pero también es necesario que la población comprenda qué tipo de póliza adquirió, si está vigente o si se le venció e incluso, también tomar en cuenta los daños de vehículos no solo adentro de un edificio o un conjunto residencial como el de Diana Duarte, Mirador de las Flores, cuyos edificios vecinos están también desocupados en esta zona del norte caleño. "Si un carro está en un andén y le cayó una losa, ese es un aspecto que se debe considerar y por eso estamos evaluando que la prestación de estas asesorías se extiendan la próxima semana", comentó la abogada.Por su parte, el presidente ejecutivo de la Federación de Aseguradores de Colombia (Fasecolda), Gustavo Morales, en su visita a Cali se centró en puntos como el de la solvencia financiera total de las aseguradoras, brindando un mensaje de calma.“Nadie se va a quebrar, no hay riesgos financieros”, puntualizó el directivo.Aseguró que las compañías aliadas cuentan con el músculo financiero, las reservas necesarias y el respaldo de reaseguros internacionales indispensables para responder por los siniestros. Detalló que, con corte a la semana del desastre, el gremio ya registraba más de 10.455 reclamaciones estimadas en 281.000 millones de pesos en la región afectada.En Cali, las cifras de la Alcaldía hasta el 21 de agosto arrojaban 263 edificaciones con colapsos parciales que fueron verificadas más 245 con otros daños estructurales y los 46 edificios que se cayeron completamente, la mayoría en el sur de la capital vallecaucana.Los abogados Pablo Borrero y Luz Betty Jiménez de Borrero explicaron que los inmuebles con crédito hipotecario están amparados por una póliza contra riesgos."La póliza cubre exclusivamente el valor del inmueble hipotecado ,en un porcentaje definido en la póliza. Además, los afectados con el terremoto tienen un plazo para hacer las reclamaciones, en muchos casos es de dos años para reclamar aportando las pruebas. En cada caso debe leerse y examinar las cláusulas del contrato", dijo la abogada Jiménez de Borrero.Anotó que la aseguradora envía a un ingeniero o peritos para determinar si hay pérdida total o parcial y el valor a pagar."El deudor hipotecario debe estar al día con el pago del crédito hipotecario. Los daños en las zonas comunes de la propiedad horizontal están cubiertos por otra póliza especial y en caso de pérdida total del edificio para la nueva construcción será menester esperar las normas urbanísticas que expida el Gobierno", indicó esta abogada.El sismo duró apenas unos segundos, pero el tiempo se congeló indefinidamente para las víctimas. Detrás de los diagnósticos estructurales emitidos por los expertos, se esconde otra tragedia: el drama de quienes están expuestos a los saqueos. Los dueños del Molino Rojo no solo perdieron sus muros, sino que fueron blanco de la acción rapaz de los ladrones. En paralelo, los dueños miran sus edificios con la libreta de pagos en la mano y el temor de que sus contratos de seguro valgan menos que el papel en el que fueron impresos. Propietarios como Marleny y Paulo enfrentan la pérdida de su patrimonio sin contar con un seguro que los respalde y otros damnificados, como Diana, esperan respuestas de las aseguradoras mientras mantienen obligaciones financieras sobre inmuebles que no pueden habitar. CAROLINA BOHÓRQUEZ RAMÍREZCorresponsal de EL TIEMPOCaliConsulte más noticiasErnesto Cortés y Ómar Oróstegui analizan noticias de semana. Foto: Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.