Vuelta a Espa�aTadej vence en la contrarreloj tras batir por nueve cent�simas al brit�nico Ethan Hayter Tadej Pogacar durante la contrarreloj de M�nacoEFEActualizado S�bado,
agosto
20:39Madrug� la madrugada, que escribiera Miguel Hern�ndez. Madrug� el Rey. Madrug� Tadej Pogacar, primer l�der (�y �ltimo?) de la carrera. Madrug� la Vuelta para saludar a su amo y se�or. Decir que la carrera ha terminado antes de empezar realmente es prematuro. Pero �qu� se puede pensar desde el momento en que un aperitivo en forma de pr�logo de 94 kms. corona ya directamente al m�ximo, al �nico favorito?Tadej bati� por �nueve cent�simas!, como en una carrera de atletismo de 100 metros, al brit�nico Ethan Hayter (Soudal). S�lo ellos dos, y con los mismos minutos y segundos (10:57), bajaron de los 11 minutos. Joshua Tarling, en homenaje casi logrado a su hermano Finley, muerto en la Vuelta a Portugal, se hab�a quedado a las puertas (11:01).Pogacar ya viste de rojo. Probablemente, ceder� el jersey un par de d�as, hasta la etapa de Andorra, el martes, que ya desde hoy se le ofrece, porque no cabe en la cabeza que otro la pueda ganar, a no ser que Pogi lo permita. El diminuto, opulento, api�ado, vertical y elitista M�naco se postr� ante uno de sus m�s ilustres vecinos. En las calles del Principado, en, pr�cticamente, el mismo circuito de la F�rmula 1, tan conocido en sus puntos m�s representativos, Pogacar puso entre �l y los dem�s una diferencia m�s psicol�gica que cronom�trica, porque en tan escaso kilometraje no es posible sacar una minutada. Pero, en t�rminos relativos y equivalentes, es como si lo hubiera hecho. Podemos citar a Primoz Roglic (24� a 22"). A Matthias Skjelmose (7" m�s que Roglic). A Enric Mas, bastante entonado, (11:30). A Sepp Kuss (11:42). A Felix Gall (11:43). A Richard Carapaz, la principal v�ctima (52� a 33"). De entre el resto de espa�oles, Iv�n Romeo marc� 11:15. Carlos Rodr�guez fue el 34� a 27".Es la misma diferencia que navegar a vela o a motor. El sedoso murmullo de las bicicletas sustituy� al bronco rugido de los motores en un trayecto sinuoso, serpenteante, estrecho, t�cnico, inc�modo, en el que era imposible mantener el ritmo durante mucho tiempo. Hab�a que adaptarse y hab�a que arriesgar. Pogacar lo hizo, seguramente sin necesidad, porque sobra terreno m�s adelante, quedan, por favor, 20 etapas. Pero su insaciabilidad, fruto del respeto supremo a su oficio, le impide escatimar esfuerzos si hay una victoria por delante. �sta es la n�mero 128 de su carrera, la vig�sima del a�o.La carrera se queda en Francia los dos pr�ximos d�as y, despu�s de Andorra, el cuarto, entrar� en Espa�a, que recibir� a Pogacar con la admiraci�n que merece. Ya no se separar�n hasta Granada, donde todo es posible. Pero parece imposible que Pogacar no ilumine la Alhambra con el rojo fuego de una carrera que le ha estado esperando demasiado tiempo desde su primera aparici�n. Una Espa�a, una Vuelta que ya le est� rindiendo homenaje, mientras, en reciprocidad, recibe el del corredor. Ambos han empezado a prestigiarse mutuamente, a volver a quererse desde que se conocieron. Ahora podemos llamarlo amor con todas las letras.












