Quien haya tenido la experiencia de conducir de noche por Corea del Sur no habr� olvidado la profusi�n de cruces de ne�n rojo en las muchas iglesias cristianas a la vera de las carreteras. Se calcula que hay 50.000 en todo el pa�s. Quien haya vivido la experiencia de conducir por Brasil no recordar� tanto las cruces, sino la aparici�n constante de Iglesias de la Asamblea de Dios, la manifestaci�n m�s habitual de los evang�licos en el s�ptimo pa�s m�s poblado del mundo. Son construcciones a veces modestas, otras veces imponentes. Y son cada vez m�s: se calcula que esa fe capta ya a 50 millones de brasile�os, la poblaci�n completa de Espa�a.Ese poder, creciente e imparable, tiene una doble contrapartida. Est� el aspecto pol�tico, porque ning�n candidato a presidente puede permitirse ignorar a la iglesia evang�lica, todo un suicidio electoral: cualquier pol�tico con ambiciones debe entregarse a Dios y hacerlo saber una y otra vez p�blica y estruendosamente. Y est� el aspecto econ�mico: el mundo de la fe evang�lica es una econom�a cada vez m�s potente dentro del noveno PIB del planeta.�Tengo la sensaci�n de que quieren construir un estilo de vida con rasgos socioculturales propios, casi como los jud�os�, dijo Thomaz Compacci, de 39 a�os y organizador de eventos. �No veo una gran novedad: los jud�os compran en locales kosher, los evang�licos buscan productos que remitan a su fe. Lo que s� s� es que es un mercado de miles de millones�, se�ala Ricardo Guimaraes, m�dico de 44 a�os y residente en Sao Paulo.Compacci coincide con lo que le dice a Folha de S�o Paulo la antrop�loga Livia Reis, del Instituto de Estudios de la Religi�n, que destaca que la segmentaci�n religiosa del mercado es comparable con otros grupos sociales como Black money, dirigido a la comunidad negra, y el Pink money, que apunta a la comunidad LGBTQIA+: �No podemos olvidar que, en el neoliberalismo, todo se convierte en producto, y el mercado gospel est� muy bien establecido�.As� es que hay desde hamburgueser�as propias hasta marcas de ropa femenina, pasando por una aplicaci�n al estilo Uber, pero para evang�licos: Com Deus, (Con Dios), cuyo eslogan comercial es �Vaya con Dios�. Y un sex shop llamado La Bem Amada (La bien amada), en S�o Paulo, propone ser un �lugar seguro� en el que se ayude a �encender el fuego en la cama sin apagar los valores�.Para saber m�s�Estudi� mucho y me di cuenta de que muchas mujeres cristianas ten�an exactamente las mismas inseguridades que yo hab�a experimentado�, explic� a la Folha Adriana Araujo, la due�a de la tienda. �Buscamos fortalecer los matrimonios y ayudar a las mujeres a vivir su sexualidad sin culpa, pero con responsabilidad y respeto por sus valores, sin vulgaridad y tampoco sin verg�enza�.Son estrellas de ventas los lubricantes de sabor fresa y menta, pero en La Bem Amada no se encontrar�n art�culos �orientados al placer individual o que sustituyan a la pareja en la relaci�n�.�De qu� se habla cuando se habla de evang�licos en Brasil? De las Iglesias protestantes, en especial sus corrientes pentecostales y neopentecostales. Brasil sigue siendo la naci�n con m�s fieles cat�licos del mundo, pero su n�mero decrece, mientras que el de los cultos de las diversas variantes evang�licas crece.Los l�deres evangelistas son millonarios, due�os de empresas y medios de comunicaci�n y jefes impl�citos, a veces expl�citos, del grupo de diputados y senadores evang�licos en el Parlamento, que condicionan a todos los gobiernos. A diferencia de la Iglesia cat�lica, en la que la culpa y la solidaridad son elementos de peso, los evang�licos no ven la riqueza como un pecado, ya que la explican por el favor divino. As�, el emprendimiento y el esfuerzo personal son valorados. Y, para la Iglesia, el �diezmo�, un 10% de sus ingresos que muchos fieles ven como �inversi�n� de cara a Dios.Para que esa gigantesca rueda econ�mica se mueva es esencial crear una comunidad potente y encerrada en s� misma.�La gente solo escucha la radio evang�lica, ve la televisi�n evang�lica, participa de los grupos evang�licos de Facebook y WhatsApp. La gente vive confinada en ese mundo�, escribi� a�os atr�s la periodista franco-marroqu� Lamia Oualalou en un libro titulado Jes�s te ama.El obispo Edir Macedo, l�der de la Iglesia Universal del Reino de Dios, es no s�lo el gran poder de las iglesias evang�licas en el pa�s y due�o de Record TV, la segunda cadena de televisi�n: es, adem�s, uno de los mayores multimillonarios del mundo, seg�n Forbes. El pastor Silas Malafaia, l�der de la Asamblea de Dios Victoria en Cristo, es el gran articulador �espiritual� de la derecha de Jair Bolsonaro.En el intento de crecer y acaparar m�s fieles y dinero, los cultos evang�licos pueden ser voraces. Sucedi� en Salvador, la capital del estado de Bah�a, con las iglesias rebautizando el acaraj� como bolinho de Jes�s.El acaraj� es una peque�a bola de frijol fre�do en aceite de dend�, un alimento muy vinculado a las religiones afrobrasile�as. Al venderlo como �bolita de Jes�s�, los evang�licos se apropiaban de algo que no les pertenece. La reacci�n fue fuerte, pero ambos productos conviven.Hay otras historias que reflejan el ingenio para los negocios de estos fieles de Jes�s.Es el caso de Leandro Lima, un productor de espect�culos que, hartos del ambiente �de ego y vanidad� en su trabajo, le pidi� a Dios que le diera un proyecto nuevo.�En 2019, sal�a de un culto en la �Asamblea de Dios Vitoria em Cristo�, en la zona norte de R�o, cuando vio un puesto de perritos calientes al otro lado de la calle. 'En ese momento pens�: perrito creyente', explic� Lima a Folha. .As�, en abril de este a�o, Lima inaugur� su primera tienda de �comida r�pida cristiana� a 50 metros de la Iglesia. En la fachada del local, el vers�culo de Corintios 10:31: �As� que, ya sea que com�is, ya sea que beb�is, o hag�is cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios�.
Sex shops, perritos calientes y taxis propios: los locos y lucrativos negocios de los evangelistas en Brasil
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