Conviene, por tanto, distinguir con precisión entre fundación y traslado. 22 de agosto, 2026 - 08h30En una Carta al Director publicada hace varios días en este Diario, un lector, refiriéndose a Guayaquil, bajo el título ‘Las fundaciones de Guayaquil: raíces de identidad y futuro’, expresa que “la ciudad ha pasado por varias fundaciones desde sus inicios, desde 1534 hasta 1547. El origen del nombre se lo dan en honor al santo patrono, Santiago el Mayor. El 15 de agosto de 1534 se fundó por primera vez con el nombre de Santiago de Quito en la región Interandina por Diego de Almagro. En 1535 se realizó el primer traslado a la región Costa, a orillas del río Amay, por Sebastián de Benalcázar, con el nombre de Santiago de Guayaquil y se estableció en este sitio oficialmente en 1537”.En nombre de la realidad de los hechos debo aclarar que la fundación de una ciudad constituye un acto jurídico y político que se produce una sola vez. Desde la tradición del derecho castellano e indiano, fundar significaba crear una población con existencia legal, asignarle autoridades, jurisdicción y términos. Por ello, resulta impropio hablar de las “fundaciones” de Guayaquil, como si hubiera nacido repetidas veces.Guayaquil fue fundada el 15 de agosto de 1534 con el nombre de Santiago de los Territorios de Quito, en las llanuras de Liribamba. Los conquistadores españoles reservaban con frecuencia el nombre de Santiago, en homenaje al apóstol Santiago el Mayor, para las ciudades de mayor importancia estratégica dentro de los territorios recién incorporados a la Corona.PublicidadPocos días después, el 28 de agosto de 1534, se fundó San Francisco de Quito, pero con la categoría de villa. La diferencia no era meramente nominal: en el ordenamiento castellano la ciudad gozaba de una jerarquía política y administrativa superior.Sin embargo, la consolidación de la conquista exigía disponer de un puerto sobre el Pacífico que facilitara las comunicaciones marítimas, el abastecimiento y el comercio con Panamá y el resto del Imperio español. Esa necesidad estratégica llevó a trasladar Santiago desde la región Interandina hacia la Costa.Aquellos cambios de emplazamiento no fueron nuevas fundaciones. Fueron sucesivos traslados o reasentamientos de una misma ciudad, motivados tanto por razones estratégicas como por la resistencia de los pueblos indígenas, especialmente los chonos y los punaes, cuyas acciones destruyeron en varias ocasiones los asentamientos españoles. La prolongada erranza concluyó en 1547, cuando la ciudad quedó establecida al pie del cerro Santa Ana, lugar que desde entonces constituye el asiento permanente de Guayaquil.PublicidadPublicidadConviene, por tanto, distinguir con precisión entre fundación y traslado. La primera es un acto jurídico único e irrepetible; el segundo supone únicamente el cambio de ubicación física de una ciudad ya existente. Confundir ambos conceptos conduce a una interpretación histórica incorrecta y explica la difusión de la equivocada idea de las “cuatro fundaciones” de Guayaquil, cuando en realidad existió solo una fundación y varios traslados. (O)Ricardo Vasconcellos Rosado, abogado y periodista, GuayaquilPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?