Recordar nuestras fundaciones no es solo mirar el pasado, sino entender el presente y proyectar al futuro.24 de julio, 2026 - 09h00La ciudad ha pasado por varias fundaciones desde sus inicios, desde 1534 hasta 1547. El origen del nombre se lo dan en honor al santo patrono, Santiago el Mayor. El 15 de agosto de 1534 se fundó por primera vez con el nombre de Santiago de Quito en la región Interandina por Diego de Almagro. En 1535 se realizó el primer traslado a la región Costa, a orillas del río Amay, por Sebastián de Benalcázar con el nombre de Santiago de Guayaquil y se estableció en este sitio oficialmente en 1537.En 1547, tras varios cambios, se asentaron definitivamente en las faldas del cerro Santa Ana por Francisco de Orellana y Francisco de Olmos. Oficialmente se celebra el 25 de julio de 1535, fecha indicada en 1929 para conmemorar la fundación y coincidir con las fiestas de su patrono, Santiago el Mayor. En la mayoría de estas tierras, sus invasores eran de origen europeo que venían en sus barcos transportando a todo tipo de personas (prisioneros, esclavos, asesinos, saqueadores, delincuentes, etc.). Desde su traslado venían con el objetivo de “ayudar a colonizar América” a cambio de sus penas o un mejor trato en la sociedad, comandados por oficiales y capitanes expertos en el régimen militar y armamento de la época. Aunque según los historiadores, la misión real era conseguir el oro y la plata de nuestra tierra para las monarquías, como en la mayoría de América del Sur. Guayaquil ya estaba habitada por los huancavilcas que utilizaban bien sus fuentes de belleza y riquezas naturales. PublicidadLa fundación de la ciudad se debió a una estrategia para tener un puerto seguro que facilitará el comercio extranjero y la comunicación en la región. Su ubicación geográfica privilegiada la coloca como un punto clave para el desarrollo económico y social de lo que hoy es Ecuador. Con el tiempo, la ciudad se transformó en un puerto cosmopolita activo para la gente emprendedora, motor de progreso abierto al mundo. Recordar nuestras fundaciones no es solo mirar el pasado, sino entender el presente y proyectar al futuro. La ciudad se ha reinventado muchas veces después de tragedias e incendios, sin perder su esencia. Hoy, más que nunca, necesitamos valorar nuestra historia para fortalecer el sentido de pertenencia. ¡Viva la Perla del Pacífico en sus 491 años de fundación! (O)Juan González Freire, periodista, GuayaquilPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
Las fundaciones de Guayaquil: raíces de identidad y futuro
Recordar nuestras fundaciones no es solo mirar el pasado, sino entender el presente y proyectar al futuro.
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