Después del agua, el té es la bebida más popular del mundo, consumida por casi dos tercios de la población mundial.
Por este motivo, los científicos han dedicado décadas a realizar cientos de estudios sobre los posibles beneficios del té para la salud.
Los científicos han descubierto que los compuestos del té pueden proteger los vasos sanguíneos, reducir la inflamación, favorecer la relajación y, potencialmente, mejorar la microbiota intestinal. En un análisis publicado en la revista Life Sciences, los investigadores describieron el té como "un regalo de la naturaleza para promover la salud humana".
Esto se debe en gran parte a que una taza típica de té contiene muchos antioxidantes, polifenoles y otros compuestos vegetales beneficiosos, al igual que el café, el cacao, las frutas y las verduras, explicó Jenifer Bowman, dietista especializada en cardiología de UCHealth en Fort Collins, Colorado.
Aunque los tés verde, negro, blanco y oolong tienen un aspecto muy diferente, todos provienen de la misma planta: Camellia sinensis. Sus distintos sabores y apariencia dependen del proceso de añejamiento y manejo de las hojas. También existen infusiones de hierbas, como la manzanilla, la menta, el hibisco y el jengibre. Estas se preparan mediante la infusión de especias, hierbas y flores. Las infusiones de hierbas tienen distintos niveles de polifenoles y, por lo general, no contienen cafeína.






