Las casas prefabricadas se han convertido en una alternativa cada vez más visible frente al encarecimiento de la vivienda, pero no siempre resultan tan económicas como muchos compradores imaginan. El arquitecto Damián Gil advierte de uno de los principales mitos que rodean a este tipo de construcciones: "Se cree que son baratas y es un error". Gil pone especialmente el foco en las viviendas modulares y en las conocidas como casas contenedor, que suelen asociarse de forma automática con precios reducidos. Sin embargo, explica que el coste final depende de numerosos factores y que una construcción prefabricada no tiene por qué ser más barata que una vivienda tradicional. Uno de los elementos que más influye es la calidad de los materiales. Una casa con mejores acabados, aislamiento, instalaciones o soluciones constructivas puede incrementar considerablemente su presupuesto. Lo mismo ocurre con el diseño: no cuesta lo mismo una estructura sencilla que otra con pasillos, dobles alturas o distribuciones más elaboradas. El arquitecto también matiza otro de los grandes atractivos asociados a estas viviendas: la rapidez. Aunque la industrialización puede reducir los tiempos respecto a una construcción convencional, los plazos dependen de la demanda y de la capacidad de producción de cada empresa. Por tanto, no siempre es posible entrar a vivir en un periodo tan corto como se anuncia. Para Gil, uno de los errores más habituales es acudir directamente a una constructora para pedir precio sin haber definido antes el proyecto. Esa decisión puede llevar a comparar opciones que no responden realmente a las necesidades del comprador o a descubrir costes adicionales una vez iniciado el proceso. Por eso, recomienda comenzar con el asesoramiento de un profesional independiente, que pueda estudiar el terreno, el presupuesto y las necesidades reales antes de elegir sistema constructivo. La clave, según el arquitecto, no está en decidir de antemano entre una casa tradicional o prefabricada, sino en determinar qué tipo de vivienda se necesita y cuánto costará realmente construirla. Las casas prefabricadas se han convertido en una alternativa cada vez más visible frente al encarecimiento de la vivienda, pero no siempre resultan tan económicas como muchos compradores imaginan. El arquitecto Damián Gil advierte de uno de los principales mitos que rodean a este tipo de construcciones: "Se cree que son baratas y es un error".