0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia Artificial“Nadie puede imaginar que Tchouaméni y Valverde tuvieron un problema si ves cómo se relacionan ahora”, dijo Jose Mourinho, quien se estrenó en la sala de prensa de Valdebebas en una conferencia de 42 minutos. La respuesta podría encajar sobre él mismo. Si no conoces los antecedentes del portugués y su espada afilada ante los medios, entiendes tras escucharlo ayer que es un filósofo, un tipo maduro, sereno y racional, que no esquiva ningún charco pero que tiene la habilidad de no salpicarse. Porque Mourinho, de forma hasta pedagógica y divertida (“a ver quien tiene más contactos en el vestuario para saber mi primera alineación”, dijo sonriendo), lo comunicó todo en varias ocasiones sin decir mucho.“Después de cada título, Florentino me llamaba”, soltó, dejando claro que en la cabeza del presidente siempre estuvo presente el de Setúbal. “Me alegro de que mi trabajo dejara cosas positivas, pero los títulos son de Ancelotti y de Zidane y de los jugadores, la gente”, añadió, confirmando el segundo pensamiento que circula por el Bernabéu: que en sus tres años le dio a la plantilla un carácter que cuajó durante una década. Para eso ha venido. “Pienso en el futuro también, en sentar bases y cambiar cosas”. Mourinho como regenerador del Madrid.Llegó puntual, jugó con los silencios, con las palabras y, de nuevo, advirtió a sus jugadores. “No soy naíf, sé que llegará el problema”, afirmó.Mourinho reconoció “tener contactos” y llegar a Valdebebas “con mucha información”, por lo que sabe que la clave es jugar como un “equipo” y no dará su brazo a torcer en ese aspecto. “Necesitamos no negociar cosas innegociables. Hablaba con los jugadores que llegará un momento de frustración para muchos porque será la primera vez que tengo que elegir y que uno será titular y otro vaya al banquillo y se sienta frustrado”, reflexionó. A la mente llegan momentos del curso pasado como el cabreo de Vinícius cuando Xabi Alonso lo sustituyó en el clásico. “No quiero tener un once ideal”, dijo. “Vinícius sabe lo que le voy a pedir perfectamente”, aseguró, y añadió que Bellingham, Mbappé y el brasileño pueden jugar juntos. “Hay gente que va a tener que presionar verdaderamente, otros cerrar espacios. Lo de que haya gente que defiende y gente que espera el balón, no va”, recordó.Las circunstancias ayudan a Mourinho, auténtico líder del vestuario sin necesidad de la mano dura (“digo lo mismo, los jugadores me protegen”), consciente de que necesitaba una plantilla corta para darle minutos a todos y evitar esos problemas que él es consciente de que llegarán: “Será fácil si algunos dejan de luchar”.Y, eso, es una buena señal en un Madrid que debuta ante “un buen equipo como el Espanyol”. “Al Mourinho de hace 13 años le diría que estuviera más tranquilo”, zanjó. Un consejo que se irá examinando con el paso de las jornadas. “Cada punto nos lleva a Cibeles... Un año sin títulos no puede ser exitoso aquí”.