En general, los perros suelen mostrar un enorme interés por cualquier alimento que aparezca sobre la mesa, y los embutidos no son una excepción. Un trozo de fuet, una loncha de pavo o un pequeño pedazo de chorizo pueden convertirse rápidamente en una petición insistente.Sin embargo, que un alimento sea de consumo habitual para las personas no significa que resulte adecuado para los perros. Aunque un bocado ocasional rara vez provoca problemas en un animal sano, los veterinarios desaconsejan ofrecer embutidos de forma habitual debido a su composición, muy distinta de la que necesita un animal doméstico.Por qué no son una buena opciónSe trata de carnes procesadas elaboradas a partir de cerdo, vacuno, pollo u otras carnes picadas a las que se añaden sal, grasas, especias, conservantes y otros aditivos para mejorar su sabor y prolongar su conservación. Precisamente esa combinación es la que hace que no sean un alimento recomendable para los perros. Su organismo puede digerir la carne, pero no está preparado para consumir con frecuencia cantidades tan elevadas de sodio, grasas saturadas y condimentos.Además, muchos embutidos contienen ingredientes potencialmente peligrosos para ellos, como ajo o cebolla en polvo, dos alimentos que pueden resultar tóxicos incluso en cantidades relativamente pequeñas si el consumo es suficiente.Principales riesgos para su saludEl principal problema de los embutidos es que concentran varios factores de riesgo en un solo alimento. El elevado contenido en grasa puede favorecer el sobrepeso y aumentar el riesgo de pancreatitis, una inflamación del páncreas que puede llegar a ser grave y que suele provocar vómitos intensos, dolor abdominal, apatía y pérdida de apetito.Por otro lado, la gran cantidad de sal incrementa el consumo de agua y, si la ingesta es elevada, favorece la deshidratación, alterar el equilibrio de electrolitos y supone una carga adicional para los riñones y el sistema cardiovascular. En situaciones más severas, una intoxicación por sal puede provocar vómitos, diarrea, temblores, desorientación e incluso convulsiones.A ello se suman los nitritos, nitratos y otros conservantes presentes en muchos productos cárnicos procesados. Aunque estos aditivos están autorizados para el consumo humano en determinadas cantidades, no forman parte de una dieta adecuada para los perros y conviene evitar que los consuman de forma habitual.¿Hay algún embutido seguro?No todos presentan el mismo riesgo, aunque ninguno debería convertirse en un premio habitual. Si un perro sano consume de manera muy puntual una pequeña cantidad de jamón cocido o de pechuga de pavo de alta calidad, bajos en sal y sin especias, ajo, cebolla ni otros condimentos, lo más probable es que no ocurra nada. Aun así, sigue siendo preferible reservar ese tipo de alimentos para ocasiones excepcionales.En cambio, embutidos como el chorizo, el salchichón, la morcilla, el fuet, el salami, la longaniza, la butifarra, la chistorra, la sobrasada, el lomo embuchado o muchas salchichas tipo Frankfurt contienen cantidades mucho mayores de grasa, sal y especias, por lo que conviene evitarlos por completo.Qué ocurre si un perro se come un trozoEn la mayoría de los perros adultos sanos, ingerir accidentalmente un pequeño trozo de un embutido sencillo no suele provocar consecuencias importantes más allá, en algunos casos, de una ligera molestia digestiva.No obstante, tras su ingesta, conviene observar durante las siguientes horas si aparecen vómitos, diarrea, pérdida de apetito, decaimiento o dolor abdominal. Si ha ingerido una gran cantidad, si el embutido contenía ajo o cebolla, o si hablamos de un cachorro, de un perro de pequeño toy o si padece enfermedades previas, es recomendable contactar cuanto antes con el veterinario y hacérselo saber.Alternativas más saludablesSi la intención es premiar al perro con un alimento especialmente apetecible, existen opciones mucho más adecuadas que el fiambre. La carne de pollo, de pavo, de ternera o de cordero cocinada sin sal, aceite ni condimentos constituye una alternativa rica en proteínas y mucho más saludable. También pueden ofrecerse pequeñas cantidades de algunas verduras aptas para perros, como zanahoria o judías verdes cocidas, o bien recurrir a premios comerciales formulados específicamente para ellos.Como norma general, cualquier premio, por saludable que sea, debería representar solo una pequeña parte de la alimentación diaria. La base de la dieta debe seguir siendo un alimento completo y equilibrado formulado para cubrir todas las necesidades nutricionales del perro.
Perros y embutidos: lo que conviene saber antes de compartir un trozo de jamón cocido o chorizo
Aunque parezcan inofensivos, su contenido en sal, grasas y aditivos puede afectar a la salud digestiva, renal y pancreática.








