La economía estadounidense sigue apostando cada vez más por la inteligencia artificial. Las empresas tecnológicas están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares para satisfacer las necesidades informáticas de la IA y emitiendo deuda por valor de miles de millones de dólares para financiar esas adquisiciones. La rápida expansión de los centros de datos está impulsando el gasto en construcción, la contratación y los ingresos municipales. Mientras tanto, un repunte bursátil impulsado por la subida de las acciones de los fabricantes de chips y otras empresas que se benefician del auge de la IA ha provocado un aumento masivo de la riqueza de los hogares. Esto está contribuyendo a reforzar el gasto de los consumidores. En conjunto, es probable que esos factores sean responsables de aproximadamente un tercio del reciente crecimiento económico del país, según Michael Pearce, economista de Oxford Economics. Sin embargo, la fortaleza que la economía está obteniendo del auge de la IA también supone una vulnerabilidad: ¿qué pasaría si ese auge se desvaneciera? "En estos momentos, se trata de una economía impulsada en gran medida por la IA", afirma Jonathan Millar, economista de Barclays. "Es difícil imaginar que pudiéramos ser ni de lejos tan sólidos sin ese impulso". Determinar con exactitud cuánta fuerza está obteniendo la economía de la IA no es nada sencillo y es propenso a errores. Aun así, parece ser considerable. Los detalles del último informe sobre el producto interior bruto (PIB), que mide el crecimiento económico en función de lo que produce el país, revelaron que la inversión empresarial en categorías relacionadas con la IA sigue aumentando. El gasto en software, construcción de centros de datos y equipos informáticos y de comunicaciones, si mantuviera el mismo ritmo durante 12 meses, ascendería a unos 1,5 billones de dólares. Esto contrasta con una tasa anual de aproximadamente 1 billón de dólares de hace dos años. TE PUEDE INTERESAR Recientemente, el Departamento de Comercio informó de que los gastos de construcción de centros de datos en junio alcanzaron los 68.300 millones de dólares, a una tasa anual, lo que supone un aumento de 21.500 millones de dólares respecto al año anterior. Los gastos en el resto de la construcción privada —desde viviendas hasta centros comerciales y hospitales— se redujeron en 101.600 millones de dólares durante el mismo período. Ese mismo día, los comentarios incluidos en el informe de julio sobre el sector manufacturero del Instituto de Gestión de Suministros (ISM) apuntaban a una sólida demanda relacionada con la IA. No todo el gasto relacionado con la tecnología se destina a la IA; parte de él se emplea, por ejemplo, en la compra de ordenadores que se encuentran en los escritorios de los trabajadores de oficina. Por otro lado, la expansión de la IA también está inyectando dinero en otras categorías de gasto de capital, como los sistemas de refrigeración y los generadores de reserva. Determinar con exactitud cuánta fuerza está obteniendo la economía de la inteligencia artificial no es nada sencillo Una parte importante de lo que se destina a esta expansión, como los chips de memoria, es importada, por lo que parte del gasto en IA no está impulsando directamente la producción estadounidense y, por lo tanto, el PIB. En los primeros cinco meses de este año, por ejemplo, Estados Unidos importó alrededor de 90.000 millones de dólares en equipos informáticos, semiconductores y otros componentes electrónicos de Taiwán. Esta cifra contrasta con los aproximadamente 20.000 millones de dólares de los primeros cinco meses de 2024. Además, la inflación está mermando el valor del gasto en IA. El aumento de los precios de los chips significa que los compradores simplemente no están sacando tanto partido a su inversión como antes. Aun así, Pearce, de Oxford, estima que la inversión en IA por sí sola ha estado detrás de casi una cuarta parte del crecimiento reciente del producto interior bruto. El mercado bursátil impulsado por la IA es la otra gran fuente de apoyo. En el primer trimestre, el patrimonio neto de los hogares estadounidenses alcanzó los 174 billones de dólares, según la Reserva Federal, lo que supone un aumento de 13 billones respecto al año anterior, debido principalmente a las ganancias bursátiles. Desde entonces, el índice general S&P 1500 ha subido alrededor de un 15 %, por lo que es probable que el patrimonio neto sea ahora varios billones de dólares mayor. Esas ganancias se han visto impulsadas en gran medida por el entusiasmo por la IA. TE PUEDE INTERESAR Cuando el patrimonio neto de las personas aumenta, gastan con mayor libertad. Las estimaciones sobre estos efectos de riqueza varían, pero los economistas suelen considerar que, por cada dólar ganado en el mercado de valores, la gente gasta unos céntimos más. El gasto de los consumidores con mayores ingresos, que poseen la mayor parte de las acciones, es el que más se beneficia. "Sin este auge de la inversión, creo que está bastante claro que la economía estaría más parada", afirma Pearce. Sin duda, es posible que la IA esté absorbiendo tantos recursos que, de hecho, esté desplazando a otros sectores de la economía. Por ejemplo, los recursos que se destinan a la construcción de centros de datos —terrenos, materiales, mano de obra cualificada— podrían destinarse a otros fines. "No se puede simplemente dejar de lado la IA y mantener todo lo demás sin cambios", señala Michael Feroli, economista de JPMorgan Chase. "La actividad y la exuberancia financiera asociadas a la IA podrían estar desplazando a otras actividades". La IA también está contribuyendo a la inflación, lo que merma el poder adquisitivo de los consumidores. El iPhone 18 Pro, que saldrá al mercado en septiembre, podría costar menos si no fuera por la subida de los precios de los chips de memoria. Por ahora, y a pesar de las recientes ventas de algunas acciones relacionadas con la IA, parece probable que el auge del gasto en IA continúe. Los analistas estiman ahora que el gasto de capital de cinco de los denominados "hiperescaladores" —Alphabet, Amazon.com, Meta Platforms, Microsoft y Oracle— ascenderá a casi 4 billones de dólares durante los cuatro años que finalizan en 2029, según FactSet. Eso supone más de 300.000 millones de dólares por encima de lo que estimaban hace aproximadamente un mes. Cualquier problema grave en el mercado de valores podría trastocar esta tendencia. Lo mismo ocurriría con los problemas en los mercados de deuda que están contribuyendo a financiar este auge. Barclays estima que la emisión de bonos de los cinco grandes hiperescaladores y de SpaceX ascenderá a 285.000 millones de dólares este año, frente a los aproximadamente 109.000 millones del año pasado. "La IA está afectando a muchísimos ámbitos", afirma Millar, de Barclays. "Gran parte de la economía está apostando, en cierto modo, por que la expansión siga con la misma fuerza". *Contenido con licencia de The Wall Street Journal. Traducido por Federico Caraballo