Fernando Cerimedo, que según distintos relatos comenzó manejando un taxi en Mar del Plata antes de convertirse en una figura de peso dentro de la extrema derecha latinoamericana, aparece vinculado en registros societarios argentinos a integrantes históricos de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Esta nota está basada en la investigación publicada en La Justa. Sobre el perfil de Cerimedo persisten distintas hipótesis: si actuó como agente de inteligencia, como sostiene Nadia Beller, víctima de un intento de femicidio que lo acusa de haber contratado sicarios para silenciarla; si construyó su patrimonio intermediando negocios con el Estado en Argentina y Bolivia; o si terminó absorbido por estructuras de poder que lo exceden. Más allá de esas interpretaciones, la documentación disponible lo ubica cerca de la plana mayor histórica del organismo. El nexo con Majdalani. En entrevistas, Nadia Beller identificó a un socio de Cerimedo al que llamó “Vicente”. Según su relato, Cerimedo participaba junto al presidente boliviano Rodrigo Paz, su esposa y otras personas en negocios vinculados a la gasolina, el diésel y el oro, y recibía pagos a través de contratos que empresas como Futura negociaban en países donde realizaba campañas políticas. Beller señaló que Vicente lavaba dinero proveniente de esos negocios y mencionó empresas de Natalia Basil vinculadas al oro y los hidrocarburos.