Raúl Jalil es uno de los gobernadores más cercanos al oficialismo nacional. Los votos de los legisladores que responden al catamarqueño son clave para que en el Congreso prosperen las reformas desregulatorias y aperturistas de los libertarios. Por eso es habitué de las fotos del jefe de Gabinete, Diego Santilli, en sus giras por el interior. Sin embargo, no todo es lo que parece. Jalil anunció su voluntad de “rescatar” a Indumentaria Catamarca, la textil más importante de la provincia, cuya existencia está en jaque por la crisis del sector. El gobierno provincial busca un “acuerdo político-empresarial” para evitar el cierre y definir qué ayuda concreta aportará el Estado. El jueves se conoció que, tras una reunión entre Jalil y los empresarios Claudio Drescher –dueño de Jazmín Chebar y presidente de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria– y Eduardo Kozak, propietario de Grisino, la empresa dio marcha atrás con el cierre anunciado para fines de agosto. La planta mantendrá unos treinta puestos de trabajo, bastante menos que los 150 de su mejor momento, pero un número razonable ante la situación actual.
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