Opinión
Columnas Diarias
La buena noticiaVale ahora recordar con gratitud ese pasado de Prensa Libre, ver con entusiasmo el presente y con Fe el futuro.
Con una trayectoria luminosa, y no exenta de momentos difíciles, siempre cercana en lo posible a la realidad nacional y a “la voz de los sin voz”, llega Prensa Libre a sus bodas de diamante. Con una galería de valores en la comunicación, e incluso con la figura martirial de uno de sus directores, Isidoro Zarco Alfasa (1912-1970), en los años terribles de persecución a la libertad y verdad en la prensa, vale ahora recordar con gratitud ese pasado de Prensa Libre, ver con entusiasmo el presente y con Fe el futuro.
Hoy vale recordar —en el marco la reciente conmemoración de 90 años de relaciones diplomáticas entre el Estado de Guatemala y la Santa Sede— lo que el magisterio de los últimos papas llamaba la “buena prensa e identidad de los medios de comunicación social”: León XIII, en 1882, planteó la necesidad urgente de responder a las publicaciones anticlericales con una prensa rigurosa, profesional y defensora de la verdad doctrinal y el orden social, Pío X, en 1907, nombrando a san Francisco de Sales como patrono de los periodistas y escritores, subrayaba la importancia de formar a los fieles para discernir lecturas sanas y apoyar a los editores católicos. Pío XI en 1936 —aunque centrado su enseñanza en el creciente mundo cine— estableció criterios sobre la responsabilidad ética en los medios impresos y audiovisuales, llamando a la creación de publicaciones serias de orientación moral y cultural. Pío XII ya en la primera gran encíclica dedicada a los medios de comunicación (prensa, radio, televisión) subrayó que los medios no son un mal en sí mismos, sino dones técnicos al servicio de la verdad, el bien común y la difusión de la cultura.







