Como buenos periodistas, cada uno de los fundadores de Prensa Libre tenía su personalidad, ideas y perspectivas de la realidad, que expresaban libremente a través de sus opiniones en columnas o de acciones positivas en la sociedad. Pero al momento de regir la línea editorial, sobre todo en épocas delicadas, siempre se alinearon con firmeza en favor de la independencia, la honradez y la dignidad. Y esa es su mayor herencia, no solo a la empresa, sino al periodismo guatemalteco.

Escribieron cientos de columnas, editoriales y páginas de análisis, pero existen dos piezas escritas que constituyen la columna vertebral, el faro, la brújula que nos orienta en la labor de servicio informativo. Una de ellas es el primer editorial, cuya elocuente frase “Nos interesa Guatemala y el destino de los guatemaltecos” expresa muy concretamente el origen y el objetivo de cada edición, de cada nota, reportaje, crónica, fotografía, video, infográfica, edición impresa, noticiero de TV, radio o cualquier otro formato futuro.

Refrendan unidad

Quizá menos conocido, pero tan fundamental y esclarecedor como aquella primera nota de presentación de 1951, resulta el editorial del 13 de noviembre de 1962. Dicha pieza surgió a raíz de una declaración de apoyo político en la columna Cacto, del cofundador Álvaro Contreras Vélez (1921-2005), publicada un día antes.