Pablo Escobar tuvo aviones, haciendas, hombres a su servicio y una fortuna capaz de cumplir casi cualquier deseo. Pero ni todo ese dinero ni su poder pudieron darle libertad, tranquilidad ni paz. Sebastián Marroquín creció viendo de cerca el verdadero costo de aquella riqueza. Y, paradójicamente, fue su propio padre quien le enseñó el camino para no repetir su historia. Conforme a los criterios deTipo de trabajo: NoticiasInformación basada en hechos y verificada de primera mano por el reportero, o reportada y verificada por fuentes expertas.