José Carlos Rodríguez |
Santiago de Compostela (EFE).- Este sábado se cumplen diez años de la desaparición y asesinato de Diana Quer en A Pobra do Caramiñal, uno de los casos criminales que más conmocionaron a España en la última década y que mantuvo en vilo a un país entero durante una investigación muy mediática que se prolongó durante 497 días y que acabó con la condena a prisión permanente revisable de José Enrique Abuín, el Chicle.
Diana tenía 18 años, estudiaba Bachillerato y vivía en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Pasaba el verano con su madre y su hermana en la vivienda familiar de Cabío y la noche del 21 de agosto de 2016 salió a las fiestas de Os Pincheiros, en A Pobra. De madrugada emprendió el camino de regreso a casa. Fue la última vez que se supo de ella.
Casi 500 días desaparecida
Durante los meses siguientes, su fotografía se convirtió en una de las más reconocibles de las desapariciones ocurridas en España. La Guardia Civil desplegó un amplio dispositivo de búsqueda, revisó testimonios, imágenes de cámaras y registros telefónicos y siguió distintas hipótesis mientras la familia esperaba alguna noticia sobre su paradero.






