15/08/2026 a las 17:41h.

El 14 de abril de 2001, en plena celebración de la Semana Santa, una familia irrumpió en el cuartel de Viana do Bolo, un municipio de poco más de 25.000 habitantes de la provincia de Orense. Eran las 10 de la noche y el ... nerviosismo, en una localidad donde la actividad criminal apenas tiene cabida, no tardó en contagiarse. Los agentes que estaban de guardia registraron la denuncia por desaparición de una joven de 21 años llamada Montserrat Martínez, que había salido de fiesta con sus amigos la noche anterior y no había regresado a casa. Después de buscarla por montes y caminos, y de hablar con el grupo de personas que la acompañó esa madrugada, la familia dio la voz de alarma. Algo malo había pasado. Lo sabían. No había señales de vida de la joven desde que sus amigos la habían visto, por última vez, a las puertas de un pub del centro de Viana. Su rastro, evaporado, puso a los efectivos de la Guardia Civil en alerta y se activó una investigación que, aunque en ese momento no lo podían ni sospechar, tardaría una década en resolverse.

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