Charlie Pee (Sabadell, 1990) y Ricardo son inseparables. La humorista y guionista catalana, que lleva más de trece años haciendo stand-up y subida a los escenarios, comparte su vida con un perro de trece años que encontró en una protectora tras ser abandonado. Desde ese momento lo comparten todo. "Viene a los bolos, a la radio, a las entrevistas…", nos explica la colaboradora del programa de la Cadena Ser Ni tan bien.PublicidadRicardito —como suele apodarlo— llegó a su vida en abril de 2025. Charlie Pee colabora desde hace años con la protectora L'Anxova Peluda y escribió para preguntar por él, que entonces se llamaba Dante, tras haber visto imágenes del día que lo encontraron. "El vídeo me había roto el corazón", confiesa. "En ese momento sentí que tenía que ser él. No sé quién encontró a quién. Lo único que sé es que teníamos que encontrarnos", recuerda.El día a día con Ricardo está lleno de rutinas: "Haces un día una cosa, la repites al día siguiente y al tercero ya se te adelanta y lo hace solo". "Es el perro más listo y especial que he conocido nunca", nos explica. Incluso ya es conocido en su barrio y se sabe el camino a los sitios: "Lo entiende todo perfectamente, sabe todo lo que le quiero decir… Siento que soy la persona más afortunada".Ricardo se ha convertido incluso en fuente de inspiración para Charlie Pee, que ha realizado monólogos en canales como Comedy Central o el programa Las que faltaban: "Cada día hace algo que no me espero y me vuela la cabeza. Observarlo, convivir con él y sorprenderme constantemente me alimenta muchísimo la creatividad".PublicidadPodríamos decir que no pueden vivir el uno sin el otro. La humorista viaja constantemente por trabajo —cada semana se desplaza a Madrid para grabar Ni tan bien y está visitando múltiples ciudades con su show Maricarmen—, pero eso no ha supuesto un obstáculo: "Quería que fuera un perro pequeño. No quería que me pasara como con Fiona y Simona –sus perras anteriores–, que pesaban casi 40 kg y se tenían que quedar en casa. Si volvía a adoptar era para compartir la vida con él"."Los duelos hay que vivirlos, forman parte del amor que has sentido"Al recordar la muerte de Fiona y Simona, Charlie Pee asegura que tenía claro que volvería a tener un perro algún día, pero no quería que fuera un sustituto. "Quería sentir el vacío, la tristeza, echarlas de menos. Porque los duelos hay que vivirlos, forman parte del amor que has sentido", reflexiona. Ambas estuvieron en su vida desde los 15 años. Simona, la última que murió, la acompañó hasta los 33."Yo no sabía ser adulta sin ellas, sin esa responsabilidad diaria que suponían, y también necesitaba aprender a estar sola. Echarlas de menos y llorarlas", se sincera. Cuando sintió "que no estaba ni tapando ni llenando un vacío", sintió que era el momento de empezar "otra aventura con otro ser increíble", y ahí llegó Ricardo.PublicidadTenía nueve años cuando lo adoptó, algo que no suele ser habitual: "Visitando protectoras, siempre se me rompía el corazón al ver la cantidad de perros sénior que nadie adopta. Sentía que, si algún día volvía a tener un perro, quería darle una oportunidad precisamente a uno de ellos". Además, cuando sus dos perras anteriores se hicieron mayores, la cómica descubrió "un amor y una ternura por los perros viejos que no conocía".La catalana reivindica constantemente la adopción, y tiene claro por qué: "Solo hace falta pasearse un día por una protectora para que la concienciación se haga sola". A la humorista le parece "alucinante la cantidad de perros y gatos que la gente abandona". "Es algo que no consigo entender de ninguna manera y que, sinceramente, me genera hasta dolor físico", denuncia. Para ella, "los animales son seres de luz que merecen ser queridos, respetados y cuidados". Su mensaje final, directo y sin filtros, no deja lugar a dudas: "De verdad, adoptad, hijos de puta. Os cambia la vida".
Charlie Pee reivindica la adopción de perros sénior: "No sé quién encontró a quién pero me siento super afortunada"
La humorista y guionista catalana reivindica la importancia de adoptar mientras nos cuenta cómo su perro le acompaña e inspira cada día en sus monólogos.










