Atención no hay más que una

Emoción, memoria, atención, ilusión... Aprendizaje. Ignasi Stigman empieza por preguntar cómo se llaman a todos los voluntarios que participan en sus trucos y a veces son más de una docena. Al oír su nombre se emocionan y son más fáciles de manipular. Un buen líder también recuerda los de su grupo, aunque sean cientos. El truco (además de tener ayudantes con listas) es vincular cada uno nuevo de inmediato con el recuerdo de alguien que se llame igual. Es tejer en el “gran telar de la memoria”aristotélico cada nuevo nombre, que formará así nuestra memoria social. Otro descubrimiento de Stigman es la imposibilidad de la multitarea. Nuestra atención es indivisible y si alguien la consigue, más vale que sea un buen mago que un mal líder, porque la tendrá toda. Recuérdelo cuando con­duzca y suene su móvil.

¿Cuál es el truco más fácil?

Esa no es la pregunta.

¿Ya me está corrigiendo?