La economía de Rusia atraviesa, quizá, el año más complicado desde que inició la guerra contra Ucrania. Pese a que los datos de actividad económica no son desastrosos (simplemente son negativos), la población está empezando a sentir en sus carnes las consecuencias de la guerra a través de varios frentes (inflación, colas para echar gasolina, encarecimiento del crédito, ataques de drones y sobre todo miedo). Buena prueba de ello son los datos sobre retiradas de efectivo que están comenzando a aparecer y que denotan cierta ansiedad entre la población rusa ante el miedo de sufrir una 'confiscación' del Gobierno para financiar la guerra, una crisis bancaria o financiera que pueda bloquear sus ahorros o impedir el normal funcionamiento del sistema financiero ruso.

Los rusos están retirando miles de millones del sistema bancario del país, en lo que supone una salida de efectivo récord en medio de la intensificación de los ataques con drones ucranianos y el creciente temor de que el Kremlin comience a confiscar depósitos para financiar su guerra. Según datos del Banco Central de Rusia, se retiraron casi 3.400 millones de dólares (286.400 millones de rublos) en las dos primeras semanas de agosto, que se suman a los 7.300 millones retirados en julio y a los más de 4.500 millones en junio.