Calcular cuánto cuesta realmente tener un coche exige mirar más allá de su precio de compra o de la cuota mensual. Impuestos, mantenimiento y sustitución de piezas elevan una factura que muchos conductores no incorporan a su presupuesto. La adquisición de un vehículo supone asumir una serie de desembolsos que se prolongan durante todos los años en los que permanece en propiedad. Sin embargo, al contrario de lo que sucede al estudiar las condiciones de una hipoteca, muchas personas toman la decisión atendiendo únicamente al precio anunciado y a su capacidad para pagar cada mensualidad. Pablo Gil, experto en economía, señala que esta forma de hacer las cuentas ofrece una imagen incompleta. “¿Cuando compraste tu coche te limitaste a mirar el precio y la cuota mensual o te sentaste a calcular cuánto iba a costarte realmente durante los próximos años? Porque son dos cosas completamente distintas”, plantea. El impuesto de circulación constituye uno de los pagos que deben incorporarse al cálculo. Su importe puede variar dependiendo del municipio y de las características del vehículo, pero seguirá existiendo mientras el automóvil permanezca a nombre de su propietario. A ello se suma el mantenimiento. Aunque resulta imposible anticipar el día exacto en el que habrá que sustituir determinados componentes, su desgaste convierte el desembolso en una certeza. Los neumáticos, los frenos y los filtros acabarán necesitando una intervención con el paso del tiempo. Gil marca una diferencia entre un gasto inesperado y otro cuya fecha simplemente se desconoce: “No son imprevistos, son gastos previsibles que simplemente no tienen una fecha fija y ahí es donde solemos engañarnos”. El problema aparece porque estas facturas no se pagan con una periodicidad mensual. Esa separación temporal puede llevar al conductor a considerar que tienen poca incidencia sobre sus finanzas, pese a que su acumulación incrementa el coste efectivo de conservar el vehículo. “Tarde o temprano, todos estos gastos van a ser una certeza y precisamente por eso deberían formar parte del cálculo desde el primer día”, sostiene. El experto propone contemplar estas partidas desde el momento de la compra. “Como no llegan todos los meses tenemos la sensación de que apenas cuentan, pero cuando haces la suma anual y la repartes entre 12 meses descubres que vuelven a añadir una cantidad nada despreciable al coste real del coche”, concluye el experto. Calcular cuánto cuesta realmente tener un coche exige mirar más allá de su precio de compra o de la cuota mensual. Impuestos, mantenimiento y sustitución de piezas elevan una factura que muchos conductores no incorporan a su presupuesto.