Toulouse es uno de los puntos desde los que se puede conocer una infraestructura que cambió las comunicaciones por agua en el sur de Francia. Allí comienza el Canal du Midi, una vía navegable construida en el siglo XVII que atraviesa parte de Occitania hasta llegar a la laguna de Thau, en Marseillan. Su creación respondió a un proyecto que durante mucho tiempo había sido difícil de llevar a cabo: establecer una comunicación interior que acercara las costas atlántica y mediterránea sin tener que recurrir a una ruta marítima alrededor de la península ibérica.

El canal fue impulsado durante el reinado de Luis XIV y su desarrollo quedó principalmente en manos de Pierre-Paul Riquet. Las obras comenzaron en 1667 y el trazado principal empezó a funcionar en 1681, aunque los trabajos sobre el conjunto continuaron durante los años siguientes, hasta 1694. La dificultad no estaba únicamente en abrir una vía por la que pudieran circular las embarcaciones, sino también en garantizar suficiente agua a lo largo de todo el recorrido y superar los desniveles existentes en el terreno.

El Canal du Midi recorre unos 240 kilómetros desde Toulouse hasta Marseillan. A lo largo de su trazado pasa por Haute-Garonne, Aude y Hérault, mientras que Tarn está relacionado con la red creada para asegurar su abastecimiento de agua. Desde la laguna de Thau, la navegación puede continuar hasta el Mediterráneo a través de Sète. El cauce tiene aproximadamente 18 metros de anchura en la parte superior, unos 10 metros en el fondo y una profundidad de 1,90 metros.