Francia, Reino Unido, Alemania e Italia han exigido a Israel que “retire inmediatamente” los planes de expansión del Ejecutivo de Beniamín Netanyahu en la Cisjordania ocupada, en especial el asentamientos conocido como 'E1', que dividirá el norte y sur de ese territorio. “Estas medidas no solo nos alejarán aún más de la paz, sino que continuarán debilitando la posición de Israel en la escena internacional”, advierte la declaración.

La parálisis europea sobre cómo actuar frente a los abusos de Israel es tan profunda que los países comunitarios ni siquiera se ponen de acuerdo en prohibir el comercio con los asentamientos israelíes ilegales como represalia por las matanzas en territorio palestino. La última reunión de los embajadores de los Veintisiete antes de la pausa veraniega constató una completa falta de avances, de tal manera que la presidencia irlandesa del Consejo de la UE ha renunciado a organizar una reunión extraordinaria de ministros en agosto para zanjar la cuestión.

Las negociaciones se posponen, ahora, a principios de septiembre, a la reunión informal de titulares del ramo que se celebrará en Wicklow (Irlanda), algo que, según reconocen varios diplomáticos comunitarios, ahonda el sentimiento de “frustración” entre gran parte de los países y el Servicio de Acción Exterior (SEAE) dirigido por Kaja Kallas. “Está en juego la credibilidad de la UE en el mundo”, avisa una fuente europea, describiendo el mal humor en la sala. “Esta inacción continuada no solo es difícil de conciliar con las obligaciones de la UE en virtud del Derecho internacional y del Derecho de la Unión, sino que también inflige un daño duradero a la credibilidad moral y a la integridad general de la Unión”, opina Alberto Alemanno, profesor Jean Monnet en HEC París.