Puede que los delincuentes de relojes de lujo sean los más beneficiados por el calor: cuantos más sean los días en que las personas van con manga corta, más posibilidades tienen de hacerse con nuevos botines. Este es el principal motivo por el que el verano se ha vuelto la temporada alta del delito. Pero no es lo único que explica su éxito.

“En invierno también tenemos robos por gente a la que localizan en el interior de algún establecimiento, pero es más difícil cuando llevan abrigo. Con lo cual, aprovechan mucho el verano por la facilidad de visión y de robarlo en la vía pública con el brazo desnudo”, describe el subinspector Ramón Torner de Mossos de Esquadra a El Confidencial.

La policía de Cataluña ha creado en 2022 el Grup Titani para combatir esta actividad que se ha instaurado en las urbes turísticas. La unidad especial busca contrarrestar las técnicas cada vez más sofisticadas de los delincuentes:

“Son personas muy concretas que se mueven por Europa y a lo mejor vienen cuando empieza la temporada de manga corta, están unas semanas, roban tres o cuatro relojes y se van a sus puntos de residencia. Son muy difíciles de detectar. Actúan a un nivel jerárquico, están organizados y tienen una estructura. Esto es lo más habitual ahora”, dice Torner.