Si Marruecos no quiere que los miles de menores que cruzaron a Ceuta vuelvan a su país, no volverán. Así de claro se pronuncian diversos juristas consultados por El Confidencial, que recuerdan que el país de origen de los niños tiene un papel fundamental en la tramitación de las repatriaciones de aquellos inmigrantes que tienen menos de 18 años. Su cooperación es indispensable para llevarlas a cabo con éxito. El Estado alauí tiene así el completo control sobre los tiempos y el número de menores que retornarán. En ocasiones anteriores, esa colaboración, sin embargo, ha sido lenta cuando no inexistente, recuerdan las fuentes consultadas. En ningún escenario existe posibilidad legal alguna de entregar a esos niños sin la luz verde de Marruecos. La realidad es que la inmensa mayoría de los menores "nunca" se repatría, precisan los jueces consultados. La ley despliega una protección reforzada para la infancia y exige la devolución o bien a sus familias o bien a su país de nacimiento, siempre que este esté en condiciones de garantizar una acogida que cumpla con los estándares internacionales y en la que prime el interés del menor. Si no existe la colaboración tanto en el inicio del proceso como en su ejecución final, no hay entrega. "Es un callejón sin salida", concreta uno de los magistrados. Es decir, España puede abrir y resolver de forma individual expedientes de repatriación para cada niño, pero no puede completar ni legal ni materialmente su retorno sin la participación activa de Marruecos. No basta, ni mucho menos, que el Estado vecino abra su frontera. Debe hacer toda una labor anterior que, además, tienen que hacer constar por escrito en la documentación que se incorpora al expediente. Para empezar, se requiere identificar a cada niño y acreditar que es marroquí. Así consta en el acuerdo bilateral de 2007 que obliga a Marruecos a identificar al menor y a su familia y a expedir la documentación que lo acredite. El plazo máximo es de tres meses desde que España entrega la información. No solo eso. La Comisaría General de Extranjería y Fronteras debe recabar un informe por vía diplomática sobre las circunstancias familiares del menor. Desde quiénes son sus padres hasta en qué condiciones vive la familia. TE PUEDE INTERESAR Tras estas comprobaciones, hay dos vías posibles de repatriación. Se prima siempre la reagrupación con su familia, pero en el caso en que esta no sea posible, el menor puede entregarse a los servicios de protección de menores de Marruecos. Si este no proporciona información familiar y propone que el niño pase a sus servicios de protección, el Reglamento exige que conste un compromiso escrito de la autoridad marroquí competente de asumir la responsabilidad sobre ese menor. La decisión de iniciar la repatriación depende de esa información marroquí. El artículo 168 del Reglamento actual establece que la Delegación del Gobierno incoará el procedimiento cuando, "según las informaciones recibidas", considere que el interés superior del menor se satisface mediante la reagrupación familiar o la entrega a los servicios de protección del país de origen. Y exige expresamente que en el acuerdo de incoación consten la identidad del menor y la existencia del informe de las autoridades del país de origen. Además, España y Marruecos deben ponerse de acuerdo sobre qué menores pueden regresar y cuántos. Este extremo está expresamente en el Acuerdo bilateral de 2007: tras regular la identificación, establece que "las partes llegarán a un acuerdo previo sobre el caso de menores que puedan ser objeto de regreso y asimismo sobre su número". El artículo 5 del acuerdo bilateral obliga a ambos Estados a colaborar, caso por caso, para garantizar las condiciones de una "reunificación familiar efectiva" o, alternativamente, la entrega del menor a una institución de tutela. Una vez dictada una resolución firme o ejecutiva de repatriación, el menor debe viajar acompañado por personal del servicio español de protección hasta ser puesto a disposición de las autoridades competentes de su país de origen. Eso lo establece actualmente el artículo 171 del Reglamento. Por último, en los casos en que el menor carezca de pasaporte u otra documentación, la cooperación consular marroquí resulta esencial para documentarlo. El acuerdo bilateral impone expresamente a Marruecos la expedición de documentación que demuestre su nacionalidad. La callada por respuesta Que se llegue a este último escalón es prácticamente una proeza que no se alcanza salvo en contadas ocasiones. La mayoría de las veces, Marruecos o bien da la callada por respuesta, asegura que no ha sido capaz de localizar a la familia o no acepta encargarse del menor. Un elevado porcentaje se queda así en España, dado que el procedimiento ni siquiera se activa cuando no se cuenta con esa cooperación inicial marroquí. La tramitación se complica cuando el número es tan elevado como en esta ocasión, con cifras aún no cerradas que se acercan a los 3.000 menores. TE PUEDE INTERESAR Como adelantó este diario, la Fiscalía hizo ya alusión a este problema en su última memoria, en la que avisó de la imposibilidad de llevar a cabo ningún expediente de repatriación relativo a menores marroquíes "por falta de contestación de las autoridades de su país". A pesar de todo y, al menos de momento, Marruecos ha manifestado su disposición a colaborar en la identificación y el regreso de sus menores. La Unión Europea ha lanzado varios mensajes exigiéndole compromiso. Los próximos meses serán fundamentales para comprobar si cumplen o desactivan la vía del retorno. Si Marruecos no quiere que los miles de menores que cruzaron a Ceuta vuelvan a su país, no volverán. Así de claro se pronuncian diversos juristas consultados por El Confidencial, que recuerdan que el país de origen de los niños tiene un papel fundamental en la tramitación de las repatriaciones de aquellos inmigrantes que tienen menos de 18 años. Su cooperación es indispensable para llevarlas a cabo con éxito. El Estado alauí tiene así el completo control sobre los tiempos y el número de menores que retornarán. En ocasiones anteriores, esa colaboración, sin embargo, ha sido lenta cuando no inexistente, recuerdan las fuentes consultadas.
Miles de menores inmigrantes en tierra de nadie: Marruecos tiene las riendas de la repatriación
La inmensa mayoría de los niños de origen marroquí que llegan a España de forma irregular "nunca" es repatriada ante la falta de respuesta del Gobierno de Rabat









