Uno de cada 10 jugadores paga por estos juegos que usan mecanismos similares a las apuestas, según un estudio. “En la industria son muy conscientes de que obtienen gran parte de sus ingresos de personas vulnerables”, explica el autor

En el mundo de los videojuegos se conoce como ballenas a los grandes gastadores: jugadores dispuestos a desembolsar cantidades importantes de dinero real en compras dentro de un juego, desde cofres y personajes hasta otros contenidos digitales. Pese a que se promocionan como gratuitos, estos elementos de pago son una pieza importante del modelo de negocio, basado en mantener los ingresos a través de microtransacciones. Hasta ahora, sin embargo, no estaba claro hasta qué punto el gasto estaba concentrado en estos jugadores. Un estudio publicado este viernes en la revista digital Frontiers in Public Health indica que el patrón de gastos de esta industria tiene analogía con otra: la de apuestas.

El estudio, realizado en Austria con 2.300 estudiantes de entre 10 y 19 años, encontró que el 10% de los jugadores de videojuegos gratuitos concentra el 61,4% de todas las transacciones. “Solo hay un campo conocido en el que esta concentración es tan extrema: las apuestas”, explica Markus Meschik, autor principal de la investigación. Meschik señala que no es extraño que una parte de los consumidores genere una proporción importante de las ventas de una industria. Lo llamativo, en este caso, es la magnitud de la concentración. “Hay una analogía muy clara entre ambas industrias cuando hablamos de gasto”.