Comúnmente se habla de las relaciones interpersonales y de esa cercanía con la familia, los amigos, la pareja o los compañeros de trabajo; sin embargo, hay otra relación que también hay que cuidar: la relación con la comida.
Desde disfrutar de ciertos platillos hasta sentir culpa al ingerir alimentos que están fuera de la dieta son signos que revelan cómo es la relación con los alimentos.
“Más allá de una buena o mala relación con la comida, es qué relación saludable tengo con ella o qué cosas puedo mejorar para mejorar esa relación. Cuando nosotros tenemos una relación saludable con la comida, nosotros podemos comer sin miedo, disfrutar la comida, reconocer las señales de hambre o de saciedad que tenemos en nuestro cuerpo. Podemos también elegir los alimentos pensando en si van a ayudar a mi salud o me va a perjudicar”, explica Ana Elisa Pacheco, nutricionista clínica de Newtrition Center.
Por otro lado, cuando la relación con los alimentos no es la mejor, las personas continuamente piensan en cuántas calorías están comiendo, comienzan a clasificar los alimentos como “malos”, llegan a sentir culpa después de comer, evitan reuniones para no caer en la “tentación” de los alimentos o hacen ejercicio extremo para subsanar lo que comieron.








