Hay una pregunta que cada verano cobra más importancia en ciudades como Granada: ¿cómo bajar la temperatura de unas calles que superan con facilidad los 40 grados? La respuesta pasa, en parte, por los árboles. Pero no por cualquiera ni de cualquier manera. Un equipo de investigación de la Universidad de Granada ha comprobado, tras dos años de mediciones en el parque Federico García Lorca, que cinco especies destacan por su capacidad para refrescar el entorno urbano. Se trata del olivo, el fresno, el plátano de sombra, el níspero y el naranjo amargo, capaces de reducir la temperatura bajo sus copas una media de dos grados y alcanzar descensos puntuales de hasta 3,5 grados respecto a zonas sin vegetación.

Sin embargo, el hallazgo más relevante del proyecto BioCiTrees no es ese ranking de especies. La investigación apunta a que la forma en que las ciudades distribuyen sus zonas verdes puede resultar incluso más determinante que la cantidad de árboles que albergan. “No basta con plantar más árboles, sino que hay que conectar las áreas verdes de la ciudad para que estén lo más unidas posible”, explica la investigadora del Departamento de Ecología de la Universidad de Granada Nuria Pistón, una de las responsables del estudio.