Las huellas que las necrópolis dejan tras de sí son un testimonio inmaterial nuestra historia y prueba de ello es Son Coletes. Ubicado en Manacor (Mallorca), es un cementerio que pasó de ser uno de los testigos mudos de la epidemia de peste durante el siglo XIX a convertirse en una de las zonas con mayor número de fosas comunes en las islas fruto de la Guerra Civil y el franquismo, junto al cementerio de Porreres. Un cementerio donde se hallaron los restos de símbolos de la represión franquista de tal relevancia como los de Aurora Picornell y el resto de las represaliadas conocidas como les Roges del Molinar. Un lugar que impide que se difumine la impronta que dejó la dictadura en las islas y en España, pese a la derogación de la Ley de Memoria Democrática en Balears, la cual, sin embargo, el Tribunal Constitucional suspendió el pasado 7 de julio.
Precisamente para resaltar la relevancia de Son Coletes en la historia de Balears, el historiador Toni Tugores publicó recientemente el ensayo Son Coletes: història de la mort a Manacor. De la pesta de 1820 a la repressió de la Guerra Civil, en el cual narra la evolución del camposanto manacorí y el reflejo de cómo los sucesos históricos resignifican el concepto de un lugar con un cambio tan drástico.







