OpiniónQuizá necesitemos una solidaridad menos episódica. Una que, además de aliviar, se atreva a permanecer frente a aquello que incomoda.20.08.2026 22:30 Actualizado: 20.08.2026 22:30 El primer momento del dolor no tiene sonido: es un silencio que se sostiene y consterna. Luego, al comprobar que estamos a salvo y saber que otros han sido profundamente afectados, surge el impulso de ayudar. Conmueve la grandeza de la respuesta de los colombianos frente a la tragedia del terremoto: labores de rescate, gestión de ayuda humanitaria, redes ciudadanas de acopio y suministro. La lista de acciones solidarias es larga.Alguien perdió su casa, su escuela, su negocio, a alguien que amaba o “su ciudad como la conocía”, como me manifestó una estudiante con el corazón roto, y sentimos el impulso de ayudar. Pero, ¿qué ocurre luego, cuando llegan las primeras ayudas, ya no hay cámaras y las imágenes dejan de circular? ¿Qué hacemos con el dolor cuando deja de ser noticia?El filósofo Byung-Chul Han da una idea incómoda sobre esto. El pensador llama “sociedad paliativa” a nuestro apuro actual por eliminar toda negatividad, dolor y, de paso, su capacidad transformadora. El asunto no es que queramos aliviar el sufrimiento; eso lo queremos todos, sino que al hacerlo podemos despojarlo de su capacidad para interrogarnos.Un terremoto hace visible esa diferencia. El riesgo para los locales resulta de la combinación entre amenaza, exposición y vulnerabilidad. Podemos hacer poco para impedir el movimiento de las placas tectónicas, pero sí podemos decidir cómo y dónde construimos, cuánto invertimos en prevención, qué capacidad tienen los municipios para hacer cumplir las normas y qué posibilidades tendrá una familia para levantarse después del desastre. En Colombia, esas posibilidades están atravesadas por la desigualdad.Entonces, el dolor cambia de significado. Ya no habla solamente de la fuerza de un sismo. Habla de viviendas precarias, infraestructura vulnerable, capacidades institucionales desiguales, pobreza y territorios que acumulan desventajas mucho antes de que la tierra empiece a moverse. Nuestra vulnerabilidad sísmica termina dibujando también un mapa de la pobreza, que no era nuevo, que ya era tragedia.Ahí nuestra solidaridad corre el riesgo de volverse paliativa: no porque donar sea insuficiente ante la emergencia, sino porque podemos confundir el alivio inmediato con la solución y permitir que nuestra solidaridad dure lo mismo que la atención mediática. La ayuda resuelve el hambre de hoy, ofrece un techo provisional o permite reconstruir una pared o un techo, pero no modifica las condiciones que harán que, ante el próximo terremoto, inundación, deslizamiento, sequía o incendio, sean nuevamente los más vulnerables quienes paguen el precio más alto.Quizá necesitemos una solidaridad menos episódica. Una que, además de aliviar, se atreva a permanecer frente a aquello que incomoda. Que transforme la conmoción en preguntas sobre ordenamiento territorial, calidad de la vivienda, inversión pública, adaptación climática, protección social y capacidad institucional. Y que entienda la reconstrucción no simplemente como levantar nuevamente lo que cayó, sino como la oportunidad de no reconstruir las mismas vulnerabilidades.Necesitamos una piedad sin anestesia y sin fecha de vencimiento; una misericordia que sobreviva a la foto, al gesto y a la atención del momento. Porque honrar el dolor de quienes hoy lo han perdido casi todo debería ayudarnos a construir un país en el que el próximo temblor no encuentre intactas las mismas fracturas.*Directora de Programas de Sostenibilidad de la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.