0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialHace unas semanas, cuando se despidió como Defensora del Lector de El País, Soledad Alcaide explicó que parte de su trabajo se centraba en moderar los comentarios de los lectores. Los cuantificaba en 2.400 diarios de un total de 476.000 suscriptores, es decir: el 0,5%. Son datos que podríamos trasladar a La Vanguardia, que también tiene Defensor del Lector (defensor@lavanguardia.es) y una prestigiosa sección diaria de cartas de los lectores. Llibert TeixidóAlcaide constataba el ruido que hacen una minoría de “faltones” en comparación con una mayoría constructivamente crítica. Es una característica del periodismo actual. Cuando aparecieron las ediciones digitales, la aceptación de un artículo se medía cuantitativamente, sin comentarios. Enseguida se entendió que abrir esta puerta reforzaba la fidelidad a la cabecera. Por desgracia, los exabruptos se apropiaron de estos espacios de participación y, para no hacer pagar justos por pecadores, los periódicos incorporaron moderadores que preservaban el derecho a opinar de sus suscriptores.Los periódicos de papel y digitales gestionan las opiniones de un modo diferenteLa desproporción entre ruido y participación obliga a reivindicar criterios tan obvios como el respeto. Y luego está la realidad. Los articulistas saben que, en general, les afecta más una colleja faltona que tres elogios. Quizá por eso, hay articulistas que desactivan o ignoran los comentarios (los hay que viven al margen del fenómeno porque siempre leen el periódico en papel). Para compensar esta tendencia, conviene recordar el dato del 0,5%. Hace unos años, cuando la radio introdujo el correo electrónico para comunicarse directamente con los programas, un gran radiofonista contaba que dos comentarios despectivos podían amargarle la semana. Entonces tenía 200.000 oyentes (ahora tiene el doble) y le sugirieron que pensara más en los 199.998 oyentes que no se habían manifestado que en los dos oyentes faltones.Hoy el espacio de comentarios no solo preserva el vínculo participativo con el periódico. También propicia discusiones, no con el articulista, sino entre lectores, que intercambian puntos de vista que el papel gestiona de otra manera. Y así se crea un star system de comentaristas digitales, que acumulan pulgares de aprobación y desaprobación en una dimensión paralela de la actualidad.
Comentar los comentarios, por Sergi Pàmies
Hace unas semanas, cuando se despidió como Defensora del Lector de El País, Soledad Alcaide explicó que parte de su trabajo se centraba en moderar los comentarios de los lectores. Los cuantificaba en 2.400 diarios de un total de 476.000 suscriptores, es decir: el 0,5%. Son...






