NoticiaEl proyecto que prometía convertirse en una de las grandes soluciones a la escasez de agua quedó bajo revisión del nuevo Gobierno.Comunidades permanecen desesperadas porque a veces duran meses sin recibir el preciado líquido. Foto: Redes sociales20.08.2026 16:38 Actualizado: 20.08.2026 16:38
Santa Marta volvió a quedar atrapada en la misma paradoja que la persigue desde hace décadas: tiene una solución multimillonaria proyectada para enfrentar su crisis de agua, pero mientras se discuten documentos, procedimientos y posibles irregularidades, miles de ciudadanos siguen sufriendo cada día porque a sus casas no les llega ni una sola gota de agua. LEA TAMBIÉN El proyecto de plantas desalinizadoras, estimado en cerca de $786.000 millones, quedó bajo la lupa del Gobierno del presidente Abelardo De La Espriella y fue incluido dentro del denominado “Libro de la Verdad”, que reúne más de 80 hallazgos relacionados con actuaciones de la administración de Gustavo Petro y que fueron puestos en conocimiento de la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría.Del cambio de ubicación a los cuestionamientosLa desalinizadora ya había atravesado modificaciones. Durante el gobierno Petro se replanteó su ubicación después de que el entonces presidente cuestionara que quedara en una zona hotelera y pidiera llevarla hacia el norte de Santa Marta, buscando beneficiar directamente a sectores populares. La alternativa terminó contemplando terrenos en el sector de Pescaíto.En busca de agua en Santa Marta Foto:Roger UrielesCon el cambio de Gobierno apareció un problema mayor. La nueva administración puso la lupa sobre la forma en que venía estructurándose el proyecto y las actuaciones desarrolladas en las últimas semanas del gobierno anterior. La Procuraduría solicitó suspender preventivamente el procedimiento, mientras el caso fue trasladado también a la Fiscalía y la Contraloría.Essmar: 'no existe contrato de obra'La Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta se pronunció para aclarar lo hasta ahora desarrollado en el marco del proyecto que busca generar más agua para una ciudad con una profunda crisis hídrica. Según Essmar, “durante la intervención de la Superintendencia de Servicios Públicos lo que existió fue una solicitud de ofertas no vinculantes, un ejercicio de cotizaciones que no constituía una licitación ni obligaba a la empresa a contratar con los oferentes”.Sede de la Essmar en Santa Marta. Foto:Roger UrielesCon el regreso de Essmar al Distrito, el pasado 7 de agosto, ese procedimiento quedó heredado de la intervención y ahora avanza hacia su cierre administrativo. La empresa sostiene que actualmente no existe licitación, adjudicación ni contratación en marcha para construir las plantas. Aclara que eso tampoco significa que la desalinización haya sido descartada: la alternativa continúa considerada dentro de las posibles soluciones estructurales para la ciudad.La veeduría había encendido las alarmasLuis Miguel Moisés, representante de la veeduría Agua Para Santa Marta, aseguró que sus cuestionamientos comenzaron antes de que el nuevo Gobierno revisara el proyecto. “Desde la veeduría hemos llamado la atención desde principios de julio (...) le pedimos a la Procuraduría que interviniera, le pedimos a la Contraloría que interviniera”, afirmó. LEA TAMBIÉN Moisés también cuestionó si existen estudios y diseños suficientemente desarrollados para establecer el tamaño definitivo y la tecnología de la planta. Para la veeduría, además, el problema de la ciudad supera la disponibilidad del recurso: incluye las deficiencias históricas de todo el sistema de acueducto en lo que refiere a captar, transportar y distribuir el agua.Pinedo pide revisar, pero salvar el proyectoEl alcalde Carlos Pinedo Cuello respaldó la vigilancia de los organismos de control, pero pidió que la revisión no termine sepultando una inversión considerada estratégica. El mandatario recordó que el proyecto cuenta con declaratoria de importancia estratégica mediante el Conpes 4159 y aseguró que, aunque los recursos están garantizados, todavía no han sido girados y tampoco existe contrato de obra.Carlos Pinedo alcalde de Santa Marta. Foto:Cortesía: Alcaldía de Santa Marta“Santa Marta lleva décadas esperando resolver su deuda más antigua: el agua. Generaciones enteras de samarios han vivido esa espera. Esta es una deuda de Colombia con Santa Marta”, expresó Pinedo, quien pidió al presidente De la Espriella un espacio para presentar este proyecto y otras iniciativas, entre ellas la PTAP El Curval que se ejecuta con una inversión propia del Distrito. Desde el sector empresarial, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Santa Marta, Carlos Jaramillo Ríos, pidió separar la solución del agua de las confrontaciones políticas. “Hay que dejar de politizar el agua”, señaló. Jaramillo respaldó que se revisen las actuaciones cuestionadas, pero lanzó una advertencia: “Estoy de acuerdo con que se corrija lo que haya que corregir, pero no echar para atrás”. LEA TAMBIÉN Su propuesta consiste en aprovechar la coyuntura para revisar integralmente el sistema, incluyendo El Curval, plantas de tratamiento de aguas residuales, reducción de pérdidas, alcantarillado y drenaje pluvial. También planteó una mesa técnica entre Nación, Distrito, organismos multilaterales y sectores de la ciudad para proteger los recursos destinados a Santa Marta.Los hoteles también pagan la crisisOmar García, representante del sector hotelero, sostiene que la falta de agua ya representa un golpe directo para la competitividad turística. “Padecer de agua implica que tengamos que comprar carrotanques, eso aumenta el valor de operación de los hoteles. Porque además debemos pagar unas facturas de agua. Es decir, pagar el servicio dos veces”, explicó. Para los empresarios turísticos, garantizar abastecimiento permanente resulta indispensable para el crecimiento de Santa Marta.Mientras discuten el proyecto, los barrios siguen esperando. La discusión técnica, jurídica y política ocurre mientras la emergencia continúa en los barrios. Según la información recopilada, más de 30 barrios atraviesan actualmente problemas de abastecimiento, algunos con días y hasta semanas sin recibir agua. Las fuentes hídricas presentan bajos niveles durante la temporada seca y la capacidad actual del acueducto resulta insuficiente para responder a la demanda. Los cierres de vías, protestas y reclamos se han convertido en parte de la cotidianidad de una ciudad cansada de depender de carrotanques y almacenar cada litro que consigue. Ahora los organismos de control deberán establecer qué ocurrió alrededor del procedimiento cuestionado y el Gobierno tendrá que decidir cómo continuará una inversión cercana a los $786.000 millones. Para Santa Marta, el dilema es urgente: investigar hasta el último documento y proteger hasta el último peso, pero evitar que las dudas sobre un proceso terminen condenando a la ciudad a seguir esperando otros años por el agua.Roger Urieles, para EL TIEMPO Santa Marta. En X @rogeruv Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.






