Santa Marta ya no tendrá las dos plantas desalinizadoras que había proyectado el Gobierno Nacional para enfrentar la crisis de agua potable que afecta históricamente a la ciudad. LEA TAMBIÉN La fuerte oposición de la comunidad de Taganga obligó a descartar una de las obras más ambiciosas contempladas dentro del plan impulsado por el presidente Gustavo Petro para garantizar el suministro del recurso hídrico en esa zona turística.La decisión fue confirmada por la viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Ruth Quevedo Fique, quien anunció que únicamente se construirá la planta desalinizadora proyectada para el sector de Pescaíto, desde donde también se abastecería entonces al corregimiento de Taganga.El anuncio pone fin a meses de incertidumbre sobre el futuro del proyecto y redefine la estrategia que busca resolver uno de los problemas más sensibles para Santa Marta: la falta de agua potable suficiente para atender la demanda de una ciudad que sigue creciendo y que cada temporada turística enfrenta una presión mayor sobre su sistema de acueducto.La comunidad frenó el proyectoLa desalinizadora de Taganga contaba con recursos, estudios preliminares y respaldo del Gobierno Nacional. Sin embargo, nunca logró obtener el apoyo de la comunidad.Taganga se opuso a la planta desalinizadora y obligó a cancelar el proyecto nacional. Foto:Archivo particularHabitantes del corregimiento expresaron preocupaciones relacionadas con los posibles impactos ambientales que podría generar la infraestructura sobre el mar, la actividad pesquera y el ecosistema marino que constituye uno de los principales atractivos turísticos de la zona.La discusión se prolongó durante varios meses y terminó inclinando la balanza. El presidente Gustavo Petro había planteado que la ejecución de la obra dependería del respaldo ciudadano. Ese consenso nunca se alcanzó.Ante la falta de acuerdo, el Gobierno optó por cancelar definitivamente la construcción de la planta en Taganga y concentrar toda la inversión en una única infraestructura ubicada en el norte de Santa Marta.“Desde allí se producirá el agua que también abastecerá a Taganga”, explicó la viceministra durante su visita a la ciudad.La decisión representa una victoria para los sectores que se opusieron a la obra, pero también implica que el corregimiento seguirá dependiendo de una solución construida fuera de territorio cada vez más extenso y con mayor población.La otra desalinizadora sí vaAunque el proyecto en Taganga quedó descartado, la principal apuesta del Gobierno Nacional sigue en pie.El lote donde quedará la planta fue entregado por el propio gobierno a través del Mincomercio. Foto:Redes socialesLa planta desalinizadora que será construida en Pescaíto ya cuenta con terreno definido, estudios técnicos avanzados y concepto favorable de viabilidad.Según explicó la viceministra, el lote entregado por el alcalde Carlos Pinedo Cuello superó las evaluaciones exigidas por el Ministerio de Vivienda y recibió el visto bueno del propio presidente Gustavo Petro para continuar con la siguiente fase.La próxima semana comenzará el proceso licitatorio para seleccionar la empresa encargada de ejecutar la obra.La inversión asciende a 786 mil millones de pesos y será financiada completamente con recursos de la Nación.“Esperamos iniciar el proceso licitatorio a más tardar la otra semana”, afirmó Quevedo.La funcionaria aseguró además que la intención del presidente Gustavo Petro es dejar adjudicado el proyecto antes de finalizar su mandato.Dijo la funcionaria nacional que más de 40 empresas especializadas en infraestructura hídrica de diferentes países han manifestado interés en participar en la licitación.El mar como nueva fuente de aguaLa planta funcionará mediante tecnología de desalinización, un proceso que permitirá captar agua del mar, remover la sal y convertirla en agua apta para el consumo humano.Taganga recibiría el agua de la planta que se construirá en el norte de la ciudad. Foto:Redes socialesPara el Gobierno Nacional, esta alternativa se volvió indispensable frente a las dificultades que presentan las fuentes tradicionales de abastecimiento.La reducción de caudales en varios afluentes que abastecen la ciudad y los efectos asociados al cambio climático han obligado a buscar nuevas fuentes que permitan garantizar el suministro futuro.“La pérdida de caudales en fuentes como el río Piedras obliga a pensar en nuevas alternativas. El recurso del mar se convierte en una necesidad”, sostuvo la viceministra.La expectativa oficial es que la infraestructura pueda entrar en funcionamiento aproximadamente dos años después de iniciadas las obras.La apuesta de la AlcaldíaMientras la Nación avanza con la desalinizadora, la Alcaldía de Santa Marta impulsa otra de las intervenciones consideradas fundamentales para fortalecer el sistema de acueducto.Santa Marta tenía en su plan maestro planteado la construcción de dos plantas desalinizadoras. Foto:Redes socialesEl alcalde Carlos Pinedo Cuello confirmó recientemente la adjudicación de la Planta de Tratamiento de Agua Potable El Curval, un proyecto que tendrá capacidad para procesar 800 litros por segundo.La obra permitirá potabilizar agua proveniente del río Piedras y distribuirla hacia sectores que presentan dificultades recurrentes en la prestación del servicio.Entre las zonas beneficiadas aparecen Nuevo Milenio, Villa Dania, Garagoa, Cantilito, Timayui, Once de Noviembre y el corregimiento de Bonda.El proyecto contempla además la construcción de una línea de conducción de 10,5 kilómetros y nuevas redes de distribución para optimizar el servicio y reducir pérdidas.“La Planta El Curval tendrá una capacidad de 800 litros por segundo, mejorando sustancialmente la prestación del servicio de agua potable en los hogares samarios”, indicó la administración distrital.Una oportunidad para cambiar la historiaLa crisis del agua ha marcado buena parte del desarrollo de Santa Marta. Miles de familias han tenido que convivir con racionamientos, interrupciones constantes del servicio, almacenamiento en tanques y dependencia de carrotanques en distintos sectores de la ciudad.El crecimiento urbano, la presión turística y las limitaciones de la infraestructura existente terminaron convirtiendo el acceso al agua potable en uno de los mayores desafíos para la capital del Magdalena.Por eso, tanto la desalinizadora de Pescaíto como la planta de tratamiento de El Curval aparecen hoy como dos proyectos complementarios llamados a transformar la capacidad de abastecimiento del Distrito.Una permitirá aprovechar el mar como fuente permanente de agua. La otra fortalecerá el tratamiento y distribución desde las fuentes superficiales disponibles.Si los cronogramas se cumplen, Santa Marta finalmente podría comenzar a dejar atrás una de las problemáticas que más ha condicionado su desarrollo económico y social. LEA TAMBIÉN La ciudad perdió una desalinizadora en el camino. Pero las autoridades confían en que la combinación de estas dos grandes obras sea suficiente para garantizar, por fin, un suministro más estable para cientos de miles de samarios.También te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora #Blessd Foto:EL TIEMPO
Santa Marta | Gobierno Nacional echó para atrás planta desalinizadora en Taganga tras rechazo ciudadano: sólo construirán una para la crisis del agua
Ahora toda la apuesta quedará concentrada en una única infraestructura en Pescaíto y en la nueva planta de tratamiento de El Curval.










