Ya pasaron 25 partidos desde que Eduardo "Chacho" Coudet asumió al frente de River Plate y lo que acumuló hasta ahora fue un sinfín de problemas que siempre acaban funcionando como una explicación de porque el equipo no se parece al Millonario. Vietnam, las lesiones, el plantel corto, la falta de pretemporada, el mercado de pases a destiempo, los cupos en la lista, los borrados, la altura de Bogotá y los arbitrajes, siempre acabaron siendo el tema de conversación para un equipo que no pocas veces ni siquiera patea al arco.

"Cerrá el c....": el picante cruce entre Coudet y Borré que llamó la atención de todo River

Todas esas razones son valederas pero la gran pregunta es, en estas horas, hasta cuándo se pueden sostener sin cansar y agotarse. Porque no es solo un resultado y si pasa a cuartos de la Copa Sudamericana tras el milagroso empate que se trajo de Colombia. Lo que está en juego es la urgencia de una identificación y de un modo de jugar que lleva un largo tiempo ausente. Ya no estaba con Gallardo y sigue estando lejos desde que asumió Coudet.

Eduardo Coudet al frente de River Plate

Siempre le pasa algo que le permite cubrir el asunto del mal juego. Esta vez en Bogotá fue la altura de 2600 metros -menos mal que no fue en La Paz- y las lesiones de Acuña y Montiel. Pero fue Coudet quien decidió no anotar al menos un lateral en los cambios de la lista de buena fe y eligió a Andrada, aún sabiendo de la lesión del Huevo. Tuvo la suerte que la serie quedó abierta y favorable, de lo contrario todas sus explicaciones no le hubieran servido de nada. Ahora dijo que ya van a jugar bien cuando se recuperen los dos laterales y Seba Driussi para la revancha.