De golpe, o no tan de golpe, el frente de tormenta le entró al River del Coudet por los cuatro costados. Por el lado de los resultados con tres derrotas consecutivas que incluyeron la eliminación en la Copa Argentina. Por el costado de los refuerzos porque le llegaron media docena y porque pidió cuatro más. Por el frente de los separados con el tema de los que se sacan fotos en un container. Por la parte de atrás con lo que sucedió con Juanfer Quintero y lo que dijo e hizo en las últimas semanas.
Todo eso envuelto en una crisis de juego que se arrastra desde el semestre pasado cuando a pesar de llegar a la final tuvo el reclamo general de los hinchas para que el equipo tuviera algo de lo que manda siempre su historia y su idiosincrasia. Así las cosas, Coudet tiene que llegar a un puerto y salir de la tormenta que lo rodea para que no lo haga naufragar a tan poco tiempo de iniciar el viaje.
"Es de las veces que más me ha costado hacer jugar a un equipo como quiero": la palabra de Eduardo Coudet tras la derrota de River
La gran pregunta es cómo lo podrá hacer o qué herramientas tiene para lograrlo porque estos tiempos del fútbol y de la sociedad en general no se llevan bien con la paciencia y la tolerancia a la frustración. Desde ya el partido contra Central el domingo en el Monumental va a ser un termómetro y un lugar de donde se va a vislumbrar el futuro, atado al resultado.











