River atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. El presente futbolístico volvió a encender las alarmas en Núñez después de un arranque de semestre que profundizó un proceso de deterioro que no logra revertirse. La caída frente a Barracas Central en el debut del Torneo Clausura y la posterior derrota ante Gimnasia dejaron al equipo de Eduardo “Chacho” Coudet sin puntos en las dos primeras fechas, mientras que la inesperada eliminación frente a Aldosivi en la Copa Argentina terminó de alimentar un clima de incertidumbre. Los resultados recientes son apenas una parte del problema. La preocupación también pasa por el funcionamiento. Ante Gimnasia, River monopolizó la posesión de la pelota, con un 74% de tenencia, pero prácticamente no generó situaciones de riesgo. Las estadísticas reflejaron esa falta de peso ofensivo: apenas registró 0,3 goles esperados (xG), mientras que el conjunto platense alcanzó 1,94 y terminó capitalizando una de sus oportunidades con el gol de Alexis Steimbach a diez minutos del final. El equipo tampoco pudo reaccionar después de quedar en desventaja y volvió a exhibir dificultades para transformar el dominio territorial en situaciones de gol. A ese escenario se sumaron los problemas físicos de Giorgian De Arrascaeta y Marcos Acuña, quienes debieron abandonar el encuentro durante el entretiempo, complicando aún más el panorama del entrenador.