Son las 20:00 horas de un miércoles de agosto y Lamia Kaidi está sentada en uno de los bancos del centro comercial Màgic Badalona mientras observa a sus hijos jugar en las máquinas recreativas. Este año, por primera vez, la visita se ha convertido en una rutina diaria para esta familia desde que comenzó el verano. “En casa no podemos estar del calor. Aquí, en cambio, se está fresquito y hay cosas que hacer”.

Llegan cada día sobre las 18:00 horas y se marchan a las 22:00 o las 23:00. “Básicamente, hacemos casi lo mismo que haríamos en casa. Miro vídeos de YouTube, leo y me relajo en los bancos mientras mis hijos juegan”, explica. Como ella, no son pocas las familias que hacen uso de este espacio para resguardarse de un calor que no deja de batir récords.

“El cambio climático está haciendo que muchos centros comerciales estén teniendo que asumir funciones para las que no fueron diseñados”, sentencia Mariano A. Pucheta, arquitecto especializado en diseño y gestión ambiental. “Cuando una persona no puede permitirse mantener su casa a una temperatura confortable, es lógico que busque ese confort térmico en otros espacios”, añade.

El coste de mantener una vivienda a una temperatura confortable es el principal motivo que empuja a algunas familias a buscar alternativas. Todo ello en un año donde, según confirmó la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), se ha registrado el mes de julio más caluroso jamás registrado en la historia de nuestro país.