OpiniónHiroshima, 8:15. La memoria perdida. Un libro muy importante para que las nuevas generaciones sepan lo que ocurrió.CONSULTORA DE COMUNICACIONES, ESCRITORA Y COLUMNISTA19.08.2026 22:30 Actualizado: 19.08.2026 22:30 Los relatos en primera persona nos permiten imaginar las tragedias: qué sintió la gente, qué vio a su alrededor, qué olores y sonidos predominaban, cómo se siente el miedo en la piel. Nos muestran una dimensión del dolor que ninguna cifra logra transmitir. Sin los testimonios, la historia queda reducida a un conteo de muertes y casas destruidas, datos que no son suficientes para entender lo que pasa en el interior de cada persona. Son las voces de quienes lo vivieron las que le dan rostro al desastre y nos acercan a las historias de vida.Eso ocurre no solo con las tragedias naturales, también sucede con las guerras. En la mañana del 6 de agosto de 1945, el pastor Kiyoshi Tanimoto transportaba unos muebles de su iglesia, cuando a las 8:15 vio en la distancia un destello de luz en el cielo. Se echó al suelo entre unas rocas que lo protegieron de la onda expansiva y el calor de la explosión. Minutos después corrió a su casa a buscar a su esposa y a su hija. En el camino oyó gritos de auxilio; vio gente desnuda, quemada y herida. Muchas casas se habían derrumbado o estaban en llamas. No parecía un bombardeo común. Solo después se sabría: Estados Unidos había lanzado una bomba atómica sobre Hiroshima.Unos años después, Tanimoto se dedicó a viajar por el mundo dando su testimonio como sobreviviente y alertando sobre las consecuencias de un ataque nuclear para la humanidad. Su experiencia había sido recogida en la crónica ‘Hiroshima’, del periodista John Hersey, un maravilloso texto publicado en The New Yorker en 1946, en el que narra la experiencia de esa mañana fatídica del 6 de agosto, a partir del testimonio de seis sobrevivientes. Era la primera vez que la revista dedicaba todo el ejemplar a un solo y largo artículo.Casi ochenta años después, el nieto de Hersey descubrió en los archivos de su abuelo, en la Universidad de Yale, el diario de Tanimoto, que seguramente él le había enviado al periodista, y que se acaba de publicar. Hiroshima, 8:15. La memoria perdida. Hoy quedan vivos pocos sobrevivientes de la bomba lanzada hace 81 años. Los monumentos que se han levantado para honrar a las víctimas tampoco alcanzan a dimensionar la experiencia. Por eso, ese libro es tan importante, para que las nuevas generaciones sepan lo que ocurrió. Como dice la hija de Tanimoto en el prólogo del libro: “La memoria es nuestra esperanza de sobrevivir como seres humanos”. Es una forma de resistirnos al olvido. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
Resistirnos al olvido
Hiroshima, 8:15. La memoria perdida. Un libro muy importante para que las nuevas generaciones sepan lo que ocurrió.








