OpiniónLa salud mental del país ya tiene un acumulado de años de violencia y de odios. El terremoto nos agregó uno más.19.08.2026 22:30 Actualizado: 19.08.2026 22:30 Perderlo todo. Una epifanía. Una expresión tan amplia y tan sin nada, vacía.Una frase que hemos escuchado repetir en los últimos 11 días, en todos los espacios comunicativos al alcance, para resumir una tragedia, pero que al final no llena la dimensión de su significado.Perderlo todo puede ser perderlo todo, literalmente, pero a la vez conservar algo, solo que a veces hasta ese algo también se escurre entre los dedos. Así que calificar periodísticamente, en un titular, una catástrofe de la magnitud que golpeó a Colombia la mañana del pasado 10 de agosto, a las 7:34, no resume el drama de miles de familias.El hoy nos dio la tarea de aprender a dimensionar lo que significa “todo”, en el día a día de esta era digital de la humanidad. Constantemente los seres humanos solemos usar esa frase en medio de una crisis matrimonial, un despido laboral o un hecho violento, “lo perdí todo”, pero el rugido de la tierra nos enseñó realmente qué es.Perderlo todo no es solamente ver bajo los escombros y la tierra la ropa que nos cubría, o los elementos con los que hacemos nuestro trabajo, o las paredes, las cortinas, la nevera la estufa y los enseres que están dentro de una casa.Por eso se debe apelar al destierro de las expresiones, empáticas pero simples de “por lo menos quedaron vivos”, “lo material se recupera”, “hay que superarlo” o “todo pasa”, porque perderlo todo también es quedar vacío por dentro.Es no volver a abrazar a quien amamos, o reconciliarse con la psiquis y con toda la columna vertebral emocional para volver a dormir o dejar el miedo a un lado. Perderlo todo es no dejar de sentir que el suelo se mueve cada segundo, o simplemente ahogarse en el espacio de angustia que no permite pensar con claridad o volver a creer. Y creer que la muerte puede llegar en cualquier minuto.El dolor de la pérdida y la adversidad es tan grande que un terremoto de magnitud 7,4 nos lleva a aferrarnos a lo imposible y a romantizar la supervivencia para no golpear la fe. Esa es nuestra naturaleza desde siempre y es válida porque efectivamente se debe seguir adelante, pero no se les puede dejar la carga de la reconstrucción emocional a quienes sobrevivieron al desplome de las estructuras y al mismo terror de los 90 interminables segundos.Diferentes estudios de la Universidad de Harvard han dejado sobre la mesa la capacidad física de recuperación que tienen los seres humanos ante una calamidad, esto incluye el enfrentar el síndrome de estrés postraumático. No todos lo afrontan igual.Algunas personas prefieren refugiarse en su trabajo para no darle margen a pensar demasiado o ser conscientes de la realidad tangible. Y para quienes no tienen ni siquiera la sostenibilidad laboral, el único aliciente es pensar, debajo de una carpa, cómo afrontar la hora siguiente.Es por eso por lo que, además de los llamados a sumarse a las cadenas de mercados, insumos, donaciones económicas y todas las formas de solidaridad que ya se han visto en los últimos días y que llenan de esperanza, hay que enfatizar en la salud mental.Lo mencionó la doctora Lina Dorado, líder de Gestión del Riesgo de Desastres de la Cruz Roja Colombiana, al recordar que lo más duro estaba por venir y no iba a ser una tarea de dos o tres semanas. Tomará meses y años.Reconstruirse, en todos los sentidos, necesita acompañamiento más allá del techo y el plato de sopa. No es una tarea exclusiva de los gobiernos locales, departamentales o nacionales. No deberá depender de la ayuda que por lógica también se irá extinguiendo. Volver a tenerlo todo, después de perderlo todo, seguramente no pasará, porque las heridas son profundas, como las grietas que llevaron al suelo a los edificios.La salud mental del país ya tiene un acumulado de años de violencia y de odios derivados de la polarización. El terremoto del 10 de agosto nos agregó uno más.Perderlo todo también significa no aprender, porque el infortunio debe servir para no retransitar los pasos del fracaso y la dificultad. Y aplica no solo para los desastres naturales. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.