OpiniónEs increíble que en medio de la catástrofe haya quienes se atreven a pensar en algo distinto a las víctimas, su dolor, su vida destruida de la nada.12.08.2026 22:01 Actualizado: 12.08.2026 22:01 Una parte de este país se está cayendo a pedazos, y no es la metáfora de siempre para hablar de su destino y de su suerte sino que esta vez es una realidad brutal que empezó el lunes pasado en la mañana con ese temblor que nos tuvo a todos en vilo y en suspenso por más de un minuto, yo no recuerdo uno tan largo en la vida, hasta que por fin paró para empezar a mostrarnos, muy rápido, sus imágenes desoladoras.Ya sabemos que las zonas más afectadas y urgidas son el Chocó, el Valle del Cauca y el Eje Cafetero, donde cada escena y cada historia, cada testimonio, cada súplica nos rompen un poco más el corazón, alentado a veces con los relatos de heroísmo y supervivencia que en medio de tanto sufrimiento y tanta destrucción se abren paso entre los escombros. Es una tragedia sin atenuantes de la que solo nos redimen la solidaridad y la bondad de mucha gente.Lo increíble es que en medio de semejante catástrofe haya quienes se atrevan a pensar en algo distinto a la suerte de las víctimas, su dolor, su angustia, su vida destruida de la nada. Claro: la compasión no es obligatoria —cuando lo es deja de serlo— y cada quien verá cómo expresa su solidaridad, ni más faltaba, nadie sabe las cosas de nadie y todo el mundo tiene derecho a ser como es, porque además no es solo un derecho sino también una fatalidad.Sin embargo, tragedias como la del terremoto del lunes pasado exhiben de forma aún más aterradora y patética uno de los peores rasgos de nuestra época, acaso el que la define con mayor precisión y el que sin duda la va a llevar al abismo y a la ruina. Me refiero al narcisismo, que como se sabe es un trastorno psíquico que consiste, entre otras cosas, en un culto excesivo de la propia personalidad, un amor desmedido y tóxico por uno mismo.Los chistes pendejos, las ganas de figurar, las discusiones teóricas o las series recomendadas en este momento sobran.Nunca antes en su historia, nunca, la humanidad había padecido un brote de narcisismo equivalente al de esta época, que bien podría llamarse así para la posteridad: “La edad del narcisismo”, en ella estamos y naufragamos, ese es el signo de nuestro tiempo: una cantidad abrumadora de gente que está convencida de que todo lo que ocurre en el mundo, todo, es solo un pretexto para difundir sus obsesiones y delirios, sus frases ingeniosas, su visión de las cosas.A lo cual hay que sumarle la enajenación arrasadora de la política, las pasiones sectarias que carcomen y corroen el alma (todas las almas) y hacen que la vida se vea solo a través de esa lucha mezquina y maniquea por el poder en la que el cálculo, la estrategia, la solidaridad ideológica y la conveniencia están por encima de las tragedias de la gente. No hay peor enfermedad que esa, quizás, la mezcla entre el narcisismo y el fanatismo.Mientras tanto, allá afuera hay gente que se está rompiendo el alma por ayudar de verdad a los demás: el payasito en Cali (‘Toquito’, se llama, para que lo sigan) que protegía con las profesoras a los niños de un jardín infantil; el papá que no se mueve de los escombros de un edificio porque sabe que allí abajo está su hija de 11 años; los rescatistas todos, los bomberos, los policías, los médicos, los motociclistas que llevan agua y herramientas.En este momento lo que se necesita es información veraz, recordar que el Chocó y Buenaventura existen y allá también la están pasando muy mal, pensar en los pequeños municipios y corregimientos donde el mundo también se cayó. Rezar por las familias damnificadas y la gente que todavía no aparece, si es que uno no puede hacer más. Los chistes pendejos, las ganas de figurar, las discusiones teóricas o las series recomendadas en este momento sobran.Porque como decía Camilo Fidel López el lunes por la tarde, la escala de Richter también mide la maldad y la mezquindad de muchos. También eso saca el temblor. Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.
La escala de Narciso
Es increíble que en medio de la catástrofe haya quienes se atreven a pensar en algo distinto a las víctimas, su dolor, su vida destruida de la nada.










