Hace más de 10 millones de años, Sudamérica albergaba un ecosistema repleto de animales enormes y depredadores formidables.
Durante el Mioceno, un período geológico que duró millones de años, un vasto lago cubría gran parte del continente.
Sus aguas sustentaban tortugas gigantes y cocodrilos, mientras que una extraordinaria variedad de cazadores merodeaba por las orillas circundantes.Entre esos depredadores se encontraban anacondas, mamíferos dientes de sable, aves del terror no voladoras y sebécidos, un grupo de parientes terrestres de los cocodrilos.
A pesar de esta intensa competencia, nuevas investigaciones indican que los cocodrilos ocupaban un lugar especialmente importante en el ecosistema y eran el grupo de depredadores más significativo de la región. “Había tanta presa disponible que los depredadores mamíferos no podrían haberla comido toda”, afirma Oscar Wilson, investigador postdoctoral de la Universidad de Helsinki.“Nuestro nuevo estudio demuestra que los cocodrilos, en particular, eran los depredadores más importantes de la región, especialmente a la hora de cazar presas grandes.”<b>Un ecosistema perdido repleto de presas gigantes</b>Las orillas del lago albergaban una notable variedad de herbívoros.









