La proliferación de pumas que atacan en los campos de distintas zonas productivas del país es alarmante. A diario, los productores encuentran sus rebaños diezmados, con decenas de corderos muertos. Los felinos también matan terneros y hasta burros, y se han convertido, incluso, en un peligro para los seres humanos. La problemática ha adquirido tal magnitud que muchos productores ya no quieren dejar a sus hijos jugar en los patios de sus casas rurales y los ingenieros agrónomos que recorren habitualmente los lotes temen ser víctimas de estos animales salvajes en medio de los cultivos.“El sábado encontramos otros diez corderos muertos, nos quedó uno solo de todos los que teníamos, vamos a tener que construir jaulas para meter las ovejas adentro”, cuenta con tristeza Viviana Galli, una productora del partido de Necochea cuya historia relató Clarín Rural previo a este masivo ataque, cuando el número de ovinos perdidos llegaba a tres en la semana.“Ya van veinte ovejas adultas muertas por pumas, muchas ni siquiera fueron consumidas”, repasa Mariana Scaringi, desde Balcarce.“Los mataron a todos, nos quedó un solo cordero”, dice César Ibáñez, el encargado del establecimiento La Hidalguía, en la localidad de Juan Nepomuceno Fernández. Desde hace cuatro años, viene luchando contra la embestida de los pumas a sus ovejas. "Ya nos han matado más de 30 animales. Y en estos últimos días, antes de la terminación del jaulón para protegerlas, nos mataron a catorce corderos y tres borregas", repasa. Recientemente, terminaron de construir una gran jaula donde encierran a la majada, pero, lamentablemente, llegaron tarde para salvar a los corderos y solo les quedó cordero. En esa zona, los pumas han llegado a matar bovinos y hasta burros.“En nuestro establecimiento, recientemente una hembra de puma acompañada por su cría atacó nuestro rodeo ovino. El resultado fue aproximadamente veinte ovejas adultas muertas. Muchas ni siquiera fueron consumidas”, detalla Mariana, productora rural de la zona conocida como la ex Colonia, sobre la ruta nacional 226.“Para quien mira el campo desde una ciudad, veinte ovejas pueden ser una estadística. Para quien produce, son capital, son años de genética, alimentación, sanidad, trabajo y reproducción, son patrimonio productivo”, explica.Para Mariana, defender la biodiversidad “es imprescindible”. “La fauna silvestre debe ser protegida, pero esa protección tiene que formar parte de una política integral, porque conservar no puede significar simplemente prohibir y después trasladar todo el costo de esa decisión al productor", expresa a Clarín Rural.“Si la sociedad decide proteger una especie —y está bien que así sea— debe discutir también cómo acompaña a quien convive diariamente con ella y soporta las consecuencias económicas de esa convivencia. No queremos matar pumas, queremos soluciones, prevención, monitoreo, asistencia, manejo responsable y respuestas frente a pérdidas comprobables. La producción y la conservación no deberían ser enemigas, pero tampoco puede exigirse que una sola de las partes pague toda la cuenta”, argumenta la productora del sur bonaerense.“Hace tres años nos vienen matando ovejas, por eso, el año pasado decidimos armar un corral sin techo en altura, a tres metros, y los pumas se las llevaban igual, ovejas enteras, no solo corderos, así que tuvimos que hacer una jaula con techo", relata Gino Martínez, encargado del campo de Raúl y Hugo Galli.En ese establecimiento, habían adquirido carneros de pedigrí de unos 100 kilos de peso que, peso a su tamaño, fueron asaltados por los pumas que los sacaron entre los alambres y se los llevaron. "Los encontramos en un lote de maíz y no habían dejado nada, se ve que era una familia de pumas", recuerda Gino.“El sábado encontramos diez terneros muertos más, fueron quince en la última semana, nos dejaron uno solo, es terrible”, relata Viviana. Con sus padres, ya pusieron manos a la obra para construir la jaula como única solución para poder seguir teniendo ovinos en el campo. En el establecimiento vecino, hace pocos días, los pumas mataron también un ternero de 170 kilos que se encontraba junto a su madre, la cual, aún con su gran tamaño e institnto defensor, no pudo evitar la embestida.“Acá hay serios problemas con los pumas. Una de las amigas de mi hija estaba haciendo un ensayo de maíz en el campo y se se pegó un susto terrible porque encontró una puma con cría en el medio del maizal. Ya peligran hasta los agrónomos, porque los chicos andan y son jóvenes que le ponen todas las ganas, pero también tienen estos peligros”, cuenta Gabriela Osses desde Colonia Caroya, Córdoba."Los ingenieros recorren y patean el lote de punta a punta, hoy ya lo tienen que pensar, no lo están pudiendo hacer, es tremendo", dice Viviana.Los testimonios de ataques de animales salvajes en los campos se repiten a lo largo y a lo ancho de Argentina, cada vez con mayor frecuencia. Pumas, jabalíes, chanchos salvajes, perros cimarrones y ciervos axis constituyen una problemática seria que debe abordarse ahora para encontrar soluciones adecuadas de forma urgente que permitan la convivencia de la fauna silvestre con la vida segura en el campo y la producción agropecuaria.
“Nos quedó un solo cordero”: pumas arrasan los campos matando ovejas, terneros y hasta burros
Los felinos atacan a diario y diezman los rodeos.Los productores tiene que construir jaulas para proteger sus animales o abandonar la ganadería.







